La canción "Las estrellas" interpretada por Al fondo hay sitio es una balada cargada de sentimientos y nostalgia. La letra nos enfrenta a un desamor profundo en el que el protagonista evoca momentos pasados con su ser querido, cuando ambos todavía estaban juntos y felices.
Desde las primeras líneas, la metáfora de las estrellas sirve como un símbolo constante del amor añorado. El cantante imagina si su amada fuera una estrella en el cielo, señalando que haría lo imposible para no perderla, mostrando así la fuerte conexión emocional que siente hacia ella. Esta imagen poética ayuda a destacar la magnitud del vacío que siente sin ella.
El verso siguiente introduce la figura de la luna y el eclipse como otra metáfora potente. Aquí, el deseo de poder tener un cara a cara con su amada refleja la desesperación soñadora de alguien que sabe que ha perdido algo valioso e irrecuperable. Esto se refuerza con una aceptación melancólica: aunque le gustaría tenerla de nuevo, ella ya pertenece a otro.
En toda la canción hay un uso recurrente del mirar las estrellas cada vez que se siente abatido o triste. Este acto no es solo una manera de lidiar con sus emociones sino también una puerta para recordar los tiempos felices compartidos. La contemplación del cielo estrellado funciona casi como un ritual para revivir esos momentos "bonitos" del pasado, intentando recapturar algún tipo de consuelo.
Un error alude a algún incidente o fallo cometido por el protagonista que provocó esta separación dolorosa, mostrando autoconciencia y arrepentimiento: "Pero lo siento se que cometí / Un error y ahora lo pago". Cafetera en mano, esperaría recuperar esos instantes irrepetibles mientras inclina sus pensamientos en reflexivos silencios nocturnos llenos de nostalgia.
Más adelante se revela otro gran anhelo: “si pudiera volar lo haría más alto / Para alcanzar las estrellas”. De alguna forma, volar representa ese deseo casi fantasioso y desesperado por rectificar o revivir aquella relación perdida. Esa altura metafísica serviría para abrazarla finalmente en donde reside su consuelo imaginario; sin embargo, esas palabras también están acompañadas del reconocimiento interno sobre el daño colateral causado por su error dentro del cual surge un profundo vacío difícilmente llenable.
Hacia el final se plantea una especie de cierre reflexivo más contundente asociado nuevamente hacia los astros celestiales como elementos guía enseñándole lecciones vitales sobre este viaje afectivo fallido pero enriquecedor desde otro ángulo emotivo ilustrándonos:"Las estrellas/ Me enseñaron a pensar/ Lo nosotros vivimos".
"Las estrellas", entonces puede verse no solo bajo óptica nostálgica sin edulcorante artificioso sino hasta terapéutica simbolizando cómo nadamos sobre noches densas marcadas iluminadas sutilmente memorias habidas constituyéndose parte inexorable pasaje personal admitiendo resonancia esperanza hacia futuras percepciones amorosas aun siendo intermitentemente melancólicas pero constructivas remodelándose aprendices caminos erradicando transfondos previos consiguiendo resurrección parcial lado sentimental mas no dulcificado dramáticamente termina deseándole suerte ex implícita redención encontrar superaciones felizidad honestamente ausentes protagonísticamente cruda objetiva aceptadamente resignado sucesor futuro mejor correlato destino lifespan pasajeridades padreestriles.\