La canción "Corre Tiempo" de Andrés Cepeda, incluida en el álbum "Lo mejor que hay en mi vida", es un profundo lamento que explora el dolor y las pérdidas causadas por desamores y la fragilidad de la confianza. Publicada en 2014, esta pieza musical se inscribe dentro del género pop latino, un espacio donde Cepeda ha encontrado su voz singular para abordar temáticas cargadas de emoción y sinceridad.
Desde los primeros versos, la letra deja claro que el amor no siempre sigue una trayectoria lineal; plantea preguntas sobre dónde va ese amor cuando se desvanece y necesita palabras para expresar el dolor que surge al perder algo inestimable. La vulnerabilidad del protagonista se hace evidente: sufre no solo por la pérdida en sí, sino también por la traición que eso conlleva. El uso reiterado del término “confianza” subraya su importancia en las relaciones personales, señalando que lo que realmente duele no es tanto el acto de separación como la desilusión provocada por quienes valoramos.
El protagonista parece estar atrapado en un ciclo de reflexiones melancólicas; anhela el poder del tiempo para sanar sus heridas o sencillamente para dejar atrás esos momentos difíciles. La repetición a lo largo de la canción del estribillo “Corre, corre, corre tiempo” actúa como un mantra desesperado, simbolizando una lucha interna entre querer permanecer en el presente lleno de dolor y el deseo urgente de escapar hacia una realidad más llevadera. Esta disculpa teatral al tiempo revela un interés humano universal: querer huir del sufrimiento mientras se añora lo perdido.
A medida que avanza la letra, aparecen motivos recurrentes sobre las ilusiones pasadas y cómo estas nos impactan incluso mucho después de su desaparición. El verso “Todo, hasta lo malo, es importante” destaca esa amarga sabiduría adquirida solo a través del sufrimiento. En este sentido, Cepeda conecta con cualquier oyente que haya tenido que lidiar con problemas similares en sus propias relaciones; resuena esa comprensión tardía sobre las lecciones difíciles aprendidas tras una experiencia desgarradora.
El tono emocional oscila entre la tristeza profunda y una especie de resignación esperanzadora; aunque prevalece la angustia provocada por traiciones y decepciones amorosas, también hay una aceptación implícita acerca de la inevitabilidad del paso del tiempo. Este enfoque permite al protagonista mirar hacia adelante e imaginar días mejores sin olvidar completamente sus cicatrices pasadas.
En términos estructurales e interpretativos, podría decirse que los temas abordados son universales: amor decepcionante, pérdida y redención potencial a través de experiencias vividas. La capacidad lírica de Cepeda tiene fuerza suficiente para evocar imágenes vívidas y emociones palpables relacionadas con esas pérdidas humanas.
Para culminar, "Corre Tiempo" no es solo una simple balada pop; es un examen introspectivo sobre lo efímero del amor y los estragos persistentes causados por su ausencia. A través de letras poéticas combinadas con melodías emotivas caracterizadas por su estilo vocal distintivo, Andrés Cepeda logra mantenerse fiel a su esencia artística mientras ofrece al oyente resonancia personal y conexión emocional. Su música invita a todos a reflexionar sobre sus propios caminos llenos de luces y sombras con respecto al amor perdido.