La letra de la canción "Silencio" de Andrés Hernández es una reflexión sobre el peso de las emociones y los recuerdos en el corazón de quien se siente perdido en un amor prohibido. A lo largo de la canción, el cantante expresa una profunda melancolía y nostalgia al recordar momentos compartidos con su amada, pero al mismo tiempo reconoce que esa relación es imposible o contraproducente.
En los versos iniciales, Andrés Hernández habla sobre las diferentes experiencias y sentimientos que carga consigo, destacando la soledad y la reminiscencia del pasado. Se menciona haber arriesgado algo y aunque pudo haber ganado, siente que el tiempo le ha arrebatado lo conseguido. Asimismo, se visualiza en la cercanía íntima con su amada, pero también reconocer la distancia que los separa.
El artista describe a su amor como algo prohibido e injusto, comparándolo con un encuentro provocado por fuerzas externas como el destino (destiempo) o demonios internos (vil demonio). Existe un conflicto interno entre el deseo ardiente por estar junto a esa persona y el miedo a sucumbir a sus encantos. La intensidad del sentimiento se refleja en la sensación de tenerla tan cerca que puede besarla, lo cual le lleva a sentir desesperación.
A lo largo de la canción surge un tono angustiado al repetir "No es un amor prohibido", mostrando cierta resignación ante la imposibilidad de consumar esa pasión. Se evidencia una lucha interna entre seguir adelante sin mirar atrás o ceder ante la tentación de entregarse a ese amor prohibido. Los versos finales resaltan nuevamente esta dualidad entre mantenerse en silencio o confesar abiertamente los sentimientos.
En cuanto al contexto de la canción "Silencio" podría interpretarse como una exploración de las complejidades emocionales involucradas en relaciones clandestinas o difíciles. La voz emotiva del cantante junto con la cadencia melódica contribuyen a transmitir esta sensación de conflicto interno y deseos reprimidos.
En resumen, "Silencio" es una pieza musical que aborda temas universales como el amor no correspondido, los dilemas emocionales y las barreras sociales o éticas que pueden impedir la realización plena del afecto. Andrés Hernández logra conectar con sus oyentes a través de su entrega vocal y emotividad en cada verso, creando así una experiencia auditiva rica en matices sentimentales.