La canción "Canción inútil" de Attaque 77, lanzada en diciembre de 2011, se inscribe en el género del punk rock, un estilo que siempre ha utilizado su energía cruda para abordar temas sociales y políticos. Con composiciones cargadas de significado, la banda argentina no solo busca entretener sino también provocar reflexión entre sus oyentes.
En "Canción inútil", la letra se convierte en un potente hilo conductor para explorar el dolor y la frustración derivados de una historia personal marcada por el desarraigo y las injusticias vividas durante periodos oscuros en la historia argentina, como es el caso de la dictadura. El protagonista rememora momentos desgarradores conectados a la desaparición forzada de su padre, donde se percibe una fuerte crítica hacia la indiferencia social y el olvido colectivo que rodean tales atrocidades.
El lamento implícito en frases como "van dos meses que no lo veo", junto con la imagen de una madre llorando desconsoladamente, evoca no solo el sufrimiento personal del protagonista, sino también una acusación general hacia aquellos que justifican lo inexorable con comentarios cínicos: "algo habrá hecho". Tal forma de pensar revela un mecanismo defensivo que minimiza lo horrendo y normaliza la violencia; así, Attaque 77 pone sobre la mesa preguntas fundamentales sobre nuestra complicidad ante las injusticias.
El tono emocional es visceral: se alterna entre ira y tristeza, reflejando las contradicciones propias del ser humano al lidiar con traumas colectivos e individuales. En este sentido, el uso del lenguaje poético por parte del grupo —con metáforas cargadas— permite identificar temas recurrentes como la memoria histórica o la lucha por justicia. Ejemplos claros son las referencias a los "juicios y castigos" exigidos por aquellos que reclaman justicia a través del arte —en este caso representado por graffiti— símbolo de resistencia frente al olvido.
La perspectiva desde la cual observa el protagonista resuena profundamente con aquellos jóvenes que han sido testigos silenciosos (o activos) de injusticias. Hay una invitación implícita a reflexionar sobre dónde nos posicionamos frente a situaciones similares; reconocer nuestra participación o inacción puede ser tanto liberador como abrumador. La línea final “al fin y al cabo es más sincero que esta inútil canción” sugiere una sensación de aceptación: aunque sea un artefacto limitado frente a realidades tan frágiles e intensas, sigue siendo parte fundamental del proceso creativo y crítico.
Adicionalmente, dentro del contexto cultural argentino post-dictatorial surgieron numerosas expresiones artísticas preocupadas por recuperar estas memorias antes silenciadas. En comparación con otras obras de Attaque 77 —como “El cielo puede esperar”— esta nueva pieza refleja una madurez artística donde prevalece no sólo el grito contra las injusticias pasadas sino también una búsqueda hacia entender ese legado doloroso a través de protestas artísticas manifestadas en letras llenas de resentimiento pero también esperanza.
En conclusión, "Canción inútil" trasciende su propia existencia musical al convertirse en un vehículo para confrontar los dilemas morales inherentes en cualquier proceso político-social devastador. Muestra cómo incluso lo más aparentemente ínfimo puede tener un efecto profundo si se utiliza para narrar historias olvidadas o marginadas. La pieza exige conexidad emocional entre sus oyentes y manifiesta cuán importante resulta hacer eco frente a los clamores por justicia social; constituye entonces algo mucho más relevante que mera melodía: es testimonio vivo y resistencia creativa contra el silencio perpetuo.