La canción "Alambrado sea Dios" interpretada por Burdel King es una pieza que aborda temas oscuros y controvertidos, llevando al oyente a reflexionar sobre la injusticia y el sufrimiento causado por aquellos que se aprovechan de su poder. La letra de la canción es potente y cruda, describiendo una experiencia traumática en la que el narrador es víctima de abuso por parte de una figura religiosa.
El inicio de la canción establece un tono melancólico al mencionar la ausencia del ser amado, cuyo olor persiste en la memoria del protagonista. Se hace referencia a un acto violento donde el narrador es obligado a beber el odio de su agresor, situando este evento en un contexto sacro con la imagen de una Sacristía convertida en un Burdel, lugar de corrupción y abuso.
A lo largo de la letra, se denuncia la falta de justicia y el deseo de venganza ante la vergüenza que aún atormenta al protagonista. Las metáforas utilizadas para describir las experiencias vividas resaltan la perversión y manipulación presentes en esta relación desigual de poder. Se critica fuertemente a aquellos que actúan como "chulos de dios", abusando de su posición para cometer actos inhumanos.
La repetición del verso "Busco justicia, sed de venganza" refleja la necesidad imperante de hacer frente a los abusadores y lograr un cambio en un sistema corrupto e injusto. El grito final "Alambrado sea Dios" parece ser una expresión cargada de resentimiento hacia aquellos que han cometido crímenes en nombre de lo divino.
En cuanto al contexto cultural en el que se lanzó la canción en 2011, es importante tener en cuenta las discusiones sobre el abuso institucionalizado dentro de ciertas organizaciones religiosas y cómo estas situaciones han impactado a nivel global. La canción plantea preguntas incómodas sobre el papel y la responsabilidad moral de las figuras religiosas, así como sobre el manejo adecuado del poder para evitar situaciones tan desgarradoras como las descritas en su letra.
Desde el punto musical, "Alambrado sea Dios" presenta una combinación entre rock y metal característica del estilo único de Burdel King. Los instrumentos distorsionados refuerzan la intensidad emocional detrás de las letras impactantes, creando una atmósfera sombría e inquietante que complementa a la perfección el mensaje contenido en la canción.
En definitiva, "Alambrado sea Dios" es mucho más que una simple melodía; es un grito desgarrador contra los abusos perpetrados bajo un manto religioso, invitando al oyente a reflexionar sobre temas difíciles pero necesarios para generar conciencia y promover cambios significativos en nuestra sociedad.