La canción "El Cartel" de Gloosito, extraída de su álbum "Rich Til Gone", es un claro reflejo de la cultura urbana actual, marcada por el hastío y la lucha diaria en un entorno lleno de excesos. Publicada en 2025, esta pieza evoca una serie de imágenes vívidas que retratan la vida del protagonista como un hustler, alguien que vive al límite y hace malabares con realidades difíciles.
Desde el primer verso, el cantante se posiciona en una actitud desafiante hacia aquellos que lo observan. La frase "me suda la polla que pienses que es cool" establece un tono de rechazo hacia las opiniones externas, subrayando una confianza cruda y auténtica. El protagonista se presenta como alguien inmerso en su mundo, rodeado de sustancias y situaciones complicadas. Este estado de cosas se acentúa con imágenes relacionadas con la adicción y las cadenas del pasado; tanto físicas como emocionales. Los “problemas” a los que alude no solo son externos; también reflejan una lucha interna que lleva consigo.
La herencia familiar juega un papel fundamental en la narrativa. Frases como "Yo soy un hustler como mi padre" delinean una relación profunda entre generaciones donde el legado implica no solo las dificultades, sino también una continuidad en el modo de vida. Este detalle añade una capa emocional que resuena con cualquier oyente familiarizado con contextos similares; es un recordatorio de cómo nuestras raíces a menudo determinan nuestro camino.
Los días laborales descritos —“los lunes de Marni, martes de Gucci”— traen a colación aspectos del materialismo contemporáneo y sus tentaciones, mostrando ya no solo la lucha por sobrevivir, sino también por disfrutar frente a esas luchas. Sin embargo, Gloosito mezcla estos momentos con la realidad cruda del crimen y las repercusiones que trae consigo: “esto lo patrocina todo el crimen”. Esta dicotomía entre la ostentación y los costos ocultos crea un contraste palpable en su lírica.
En términos emotivos, hay una ironía notable al afirmar "todas las penas merecen la pena". A pesar del brillo externo del estilo de vida rapero —fiestas lujosas y accesos exclusivos— existe una ambigüedad subyacente acerca del verdadero costo emocional y físico asociado con tales elecciones. La repetición del mantra sobre estar solo si tiene problemas enfatiza aún más esa idea: el dolor puede tener valor generativo si se transforma adecuadamente.
Mientras prosigue a través de sus versos más alegóricos hasta aquellas referencias culturales tan conectadas como TikTok o mención directa a temas judiciales relativos a su familia ("pedían seis años pa' mi hermanito"), Gloosito mantiene ese hilo personal íntimo que invita al oyente a reflexionar sobre sus propias vivencias. Su capacidad para intercalar momentos personales entre proclamaciones aspiracionales revela tanto vulnerabilidad como desafío emancipada.
En cuanto al tono general de "El Cartel", este está lleno de energía vital pero también permeado por preocupación genuina hacia donde va esa vida frenética llena de glamour superficial. La elección por narrar desde primera persona otorga cercanía; hace sentir al oyente parte integral del viaje sin escatimar en detalles oscuros o controversiales.
Finalmente, hemos visto cómo esta canción encapsula temáticas contemporáneas relevantes dentro del rap español: tensión entre apariencia y realidad brutalidad intrínseca vinculada al hustling urbano. Una pieza profunda que merece ser contemplada no solo como entretenimiento visualizado en plataformas digitales sino también recogida dentro del contexto social actual. La autenticidad narrativa predomina e invita al análisis crítico frente uno mismo ante esas realidades tan complejas y fascinantes simultáneamente.