La canción "Tiempo pasa" de Judeline es una profunda reflexión sobre la inevitable marcha del tiempo y las emociones asociadas al paso de los años. La letra se presenta como un lamento nostálgico que abarca recuerdos de la juventud, amores perdidos y momentos que marcan nuestras vidas para siempre. A través de sus versos, Judeline ofrece un vistazo íntimo a su mundo interno, donde la melancolía y la aceptación coexisten.
Desde el inicio, la protagonista establece una conexión con el tiempo, reconoció que no puede detenerse y que cada segundo trae consigo cambios. Esta premisa podría interpretarse como una aceptación de la naturaleza fugaz de la vida: "El tiempo va a pasar no va a retorcer". Este giro en su frase revela una comprensión madurada de que aferrarse al pasado es futile; lo que fue ya no puede volver. La reminiscencia por momentos pasados se hace palpable en preguntas retóricas sobre lugares y personas significativas: “Qué fue de aquel lugar? Los chicos que besé?”. Esta exploración del pasado da pie a una introspección emocional acerca de cómo esas experiencias fueron esenciales para formar su identidad actual.
A lo largo de la letra, se percibe un tono tanto resignado como liberador. Frases como “No puedo hacer ná' porque el tiempo va a pasar” revelan un sentido de impotencia ante lo inevitable, pero preguntas retóricas como “Qué más da?” sugieren también un espíritu rebelde. La protagonista parece bien consciente del poder transformador del tiempo: “Cambiará mi piel / Cambiará mi hablar / Cambiará mi mente”. Aquí se manifiesta una aceptación proactiva; cada cambio está vinculado no solo a pérdida sino también al crecimiento personal.
Judeline utiliza metáforas potentes para comunicar lo efímero del momento vivido frente a un futuro incierto. Al mencionar detalles cotidianos: "del agua, los aviones, las palmeras", conecta lo universal con lo particular, creando imágenes vívidas que evocan sensaciones compartidas entre todos nosotros. Estos elementos cruza el tiempo y genera sentimientos familiares al oyente; recordamos nuestras propias vivencias manchadas por cariño y desilusión.
Además, hay un hilo sutil de autoafirmación en “yo voy a hacer lo que yo quiera”. Aquí radica quizás uno de los mensajes más impactantes; pese al paso implacable del reloj y sus efectos sobre nuestra existencia, hay espacio para elegir nuestro camino y forjar nuevos recuerdos en medio del caos existencial. Esto refuerza esa dualidad entre nostalgia y esperanza, donde cada nuevo ciclo lleva consigo posibles nuevas experiencias.
La perspectiva desde la cual se narra todo esto es efectivamente primera persona, logrando conectar directamente con quien escucha e invitando a compartir su viaje emocional. El protagonismo otorgado hace que sus reflexiones sean íntimas pero también universales; cualquier oyente puede identificarse con esa mezcla poderosa entre añoranza por lo perdido y anhelo hacia el futuro.
En suma, "Tiempo pasa" es más que solo una canción sobre nostalgia; se convierte en un testimonio musical acerca del proceso ineludible del crecer y dejar ir mientras aprendemos a abrazar el presente con todas sus complejidades. Judeline logra magistralmente capturar ese vaivén emocional usando líricas ingeniosas y sinceras mediante un estilo vibrante propio del género pop contemporáneo. Así pues, nos deja meditando sobre nuestros propios viajes temporales mientras los sonidos contagiosos permanecen resonando en nuestra memoria.