La canción "Es como el día" interpretada por Kevin Johansen es un hermoso dueto de indie pop que nos sumerge en una atmósfera de reflexión y contemplación sobre la vida. La letra de la canción nos invita a apreciar la belleza y la imprevisibilidad del día a día, comparándola con el sol que sale cada mañana.
En el primer verso, se nos describe esa sensación de equilibrio y armonía que experimentamos cuando todo encaja perfectamente en nuestras vidas, al igual que los elementos giran alrededor del sol. La referencia a una bolsa de belleza americana puede sugerir la idea de lo cotidiano y lo simple que puede ser hermoso si sabemos apreciarlo.
La canción juega con la dualidad entre lo ideal y lo real, entre lo soñado y lo vivido. Cada día es una incógnita, no sabemos qué traerá consigo: si será un día soleado o lluvioso. Sin embargo, incluso en los momentos difíciles o complicados, podemos encontrar luz y alegría al abrir los ojos e iluminar hasta las regiones más lejanas.
El verso que menciona "Palestina" podría estar sugiriendo una metáfora sobre conflictos o desafíos distantes que pueden ser resueltos con una simple sonrisa. La canción nos habla también sobre prepararnos para enfrentar las adversidades, mostrando la fuerza y la determinación que podemos encontrar dentro de nosotros mismos ante situaciones difíciles.
La repetición de "Es ideal, es irreal" refuerza esa idea de contraste entre lo perfecto y lo inalcanzable, entre lo surrealista y lo tangible en nuestra vida diaria. Es como si Kevin Johansen nos invitara a reflexionar sobre cómo percibimos nuestro entorno y cómo enfrentamos los desafíos que se presentan.
En cuanto a comparaciones con otras obras del artista o de otros artistas, el estilo musical característico de Kevin Johansen se destaca por su mezcla única de influencias latinoamericanas con elementos pop e indie. Sus letras suelen ser poéticas y cargadas de significado profundo, invitando a la reflexión sobre diversos aspectos de la vida cotidiana.
En conclusión, "Es como el día" es una canción que nos invita a apreciar cada momento como si fuera único e irrepetible, recordándonos que incluso ante las tormentas más intensas siempre podemos encontrar luz y esperanza. Es un canto a la belleza efímera del día a día y a la importancia de valorar cada instante como si fuera un regalo precioso.