La canción "Tranquilo" de Louis Bpm, en colaboración con Blackthoven y lanzada como parte del EP "El 4 Es Azul", es una pieza musical que se sumerge en la cotidianidad de la vida urbana, embebida en un tono de tranquilidad y confianza que el artista transmite a lo largo de la letra. En este tema, Louis Bpm usa su lírica para mostrar una actitud decidida y relajada, con guiños a la cultura del barrio y experiencias personales que lo han moldeado.
Desde la primera estrofa, el protagonista establece su posición firme al mencionar que deben 'arrodillarse' cuando se pronuncia su nombre. Este acto simbólico indica no solo el respeto ya ganado en su entorno, sino también su autoridad y reconocimiento. Al incorporar referencias como “Pablo” y “el kilo”, se conecta implícitamente con temas de negocio y poder, posiblemente en alusión a las dinámicas del narcotráfico, áreas donde muchos artistas urbanos encuentran inspiración. Así es como se presenta el juego entre lo legal y lo ilegal; sin embargo, la actitud del protagonista es clara: vive tranquilo sin importar lo que digan o piensen los demás.
A medida que avanza la letra, resuena un mensaje profundo sobre las dificultades de la vida artística. Se hace evidente que detrás de su éxito hay trabajo duro y esfuerzo personal: “Perdiendo el sueño para que después digan que es suerte”. Aquí se recoge una crítica subyacente hacia aquellos que menosprecian el sacrificio ajeno por obrar exitosamente. Esta declaración invita a reflexionar sobre cómo muchas veces se ignoran las luchas individuales por alcanzar los sueños.
Las referencias culturales son frecuentes en esta canción; desde menciones a GTA hasta guiños al mundo del baloncesto con jugadores icónicos como Klay Thompson. Estas imágenes son utilizadas para establecer conexiones entre diferentes aspectos de la vida contemporánea urbana, mostrando así un universo comunicativo entre música y entretenimiento. La expresión "haciendo un mixtape" junto con “damos clases que yo soy el sensei” refuerza no solo su dominio del género urbano sino también su deseo de elevarse por encima de sus circunstancias.
El tono emocional es predominantemente optimista aunque ponga sobre la mesa realidades duras. La mención a Dios agradeciendo por sus dones puede interpretarse como un anclaje espiritual ante las incertidumbres vividas en entornos complejos. De hecho, es interesante observar cómo balancea el orgullo y humildad; mientras declara ser un líder entre sus pares (“si tú eres BPM estás tranquilo también”), permanece consciente del papel providencial detrás de sus logros.
Estéticamente, "Tranquilo" combina reggae urbano con ritmos frescos característicos en las producciones actuales dentro del hip hop latinoamericano. Tal estilo puede parecer fácil pero encierra una complejidad rítmica diseñada para resonar tanto en fiestas como en momentos introspectivos.
Al explorar más allá de las letras simples e iniciales encuentro una narrativa profunda: la imagen símbolo-de-todo-phrase (o idea recurrente) está envuelta precisamente en ese término: "tranquilo". No únicamente implica despreocupación sino también sabiduría al saber manejar agresiones externas sin perder uno mismo; encapsulando esa dinámica tan común dentro del rap donde brilla tanto el egocentrismo como la vulnerabilidad humana.
En colectivo "Tranquilo" ofrece una mirada sincera sobre los caminos reales hacia el éxito desde un lugar genuino, abrazando cada paso obtenido con orgullo personal mientras también observa todo desde una distancia tranquila y racionalizada. Aquí reside su fuerza ejemplar; Louis Bpm capta perfectamente esa dualidad vital necesaria cuando uno intenta hacer historia, recordándonos siempre llevar nuestro propio ritmo aun ante tempestades externas potencialmente destructivas.