La canción "If I Had a Choice" interpretada por Michael Clifford, con la colaboración de Ryan Hall, es un ejemplo intrínseco de lucha personal y autodeterminación. El tema central de la letra se basa en la inquietud interna del protagonista, quien anhela ser capaz de tomar decisiones sobre su propia identidad y existencia sin las imposiciones externas que lo consumen. Esta obra pertenece al álbum "SIDEQUEST", lanzado el 25 de julio de 2025.
Desde los primeros versos, el protagonista expresa cómo su voz interior queda relegada a un silencio ensordecedor por las opiniones ajenas. La metáfora del "cámara con una película" implica un sentido de introspección, donde se observa una reconstrucción de sí mismo ante el temor y los juicios que enfrenta. En este sentido, el uso del término "practicar" enfatiza la idea de que la verdadera identidad es algo que debe desarrollarse activamente, casi como si fuera un personaje dentro de una obra teatral.
La frase que reitera "Let me decide on myself now" destaca el deseo urgente del protagonista por recuperar su agencia personal. Este clamor por independencia va más allá de una simple declaración; refleja un profundo anhelo por liberarse no solo del control ajeno, sino también de las propias expectativas y limitaciones que él mismo ha internalizado. Este conflicto se ve amplificado con la afirmación decisiva: "if I had a choice, I'd be somebody else", donde se revela una desilusión profunda con la imagen propia que ha construido.
El tono emocional a lo largo de esta pieza puede describirse como melancólico y reflexivo, impregnado con momentos tanto dolorosos como esperanzadores. El protagonista no solo está en conflicto consigo mismo e influenciado negativamente por sus pares —como indiciando que su “propio tipo” es quien lo hiere— sino que también está buscando urgentemente alternativas a esa identidad impuesta. A través de imágenes sombrías como “mi sombra tiene miedo” o “el fantasma escribiendo mi historia”, Michael Clifford evoca una sensación palpable de angustia existencial; uno donde hasta la noción del reflejo se convierte en un recordatorio del personaje distorsionado generado por las presiones externas.
La ironía presente en las letras resuena claramente al contrastar el deseo interno del protagonista contra las limitaciones impuestas desde fuera; hay un juego constante entre lo deseado y lo real. La repetición continuada del deseo adyacente a ser alguien más introduce en el oyente una gama emocional compleja: desde la compasión hacia ese individuo perdido hasta la comprensión frenética sobre esas ansias desesperadas por libertad.
En términos comparativos, podría decirse que esta obra se asemeja a otras canciones contemporáneas sobre la búsqueda personal y conflictos internos tratados por artistas como Billie Eilish o Halsey. Sin embargo, Clifford aporta su sello distintivo mediante un enfoque más acentuado en aspectos visuales y narrativos introspectivos.
El contexto cultural en el cual fue lanzada esta canción parece relevante hoy más que nunca. En tiempos donde muchas voces jóvenes están abogando por autenticidad e individualidad —en especial dentro del marco digital donde todo está perpetuamente expuesto— esta obra resuena poderosamente. Atrae así a aquellos navegantes modernos atrapados entre identidades complejas y presión social.
"If I Had a Choice" no es solo un grito desesperado; es una invitación al entendimiento propio y al reconocimiento crítico frente a las adversidades múltiples llenas de dudas e inseguridades personales. Michael Clifford consigue capturar esta esencia perfectamente en una composición musical accesible pero profundamente introspectiva, dejando entrever cómo cada nueva decisión puede redefinir quiénes somos realmente sin desestimar nuestra profundidad humana ni olvidar nuestro recorrido personal para llegar hasta aquí.