La canción "I Like It" de Moses Sumney, lanzada el 8 de mayo de 2025, nos adentra en un universo emocional donde lo ambivalente del deseo se hace palpable. Con una melodía suave y seductora, Sumney invita al oyente a explorar las complejidades de la atracción y la confusión que esta puede generar.
Desde el inicio, la letra establece un tono de auto-reflexión, con el protagonista reconociendo que no es que no le guste la situación amorosa en cuestión; más bien, revela una intensidad casi abrumadora en sus sentimientos. Al mencionar un "beso en la mejilla cada vez que nos encontramos", describe una conexión física cargada de emoción que, sin embargo, transforma su realidad emocional: "me vuelvo cactus". Esta metáfora evoca cómo el contacto físico tiene el poder de vulnerar o incluso herir. En este juego de amor y deseo, hay un trasfondo matemático entre dos personas, donde la cercanía podría resultar tanto gratificante como peligrosa.
La repetición del estribillo —"me gusta, me gusta demasiado"— actúa como un mantra personal del protagonista. Esta insistencia en su gusto refleja una lucha interna entre las ganas desenfrenadas y la necesidad de control sobre sus emociones. La frase resuena con ironía al contrastar lo alegre con lo perturbador: mientras más siente, más teme perderse a sí mismo en esa devoción.
A medida que avanza la letra, descubrimos otros matices vitales. El protagonista menciona que ve a su interés amoroso “demasiado” y utiliza imágenes relacionadas con medios culturales al decir “cobres todas las revistas en mi corriente consciente”, haciendo eco a cómo las relaciones pueden consumir nuestra atención y distraernos del mundo exterior. La frase “la honestidad es un asesino de erecciones” sugiere una tensión entre deseo e integridad; revela cómo la transparencia puede desactivar el impulso amoroso. Este juego sutil entre honestidad brutal y romanticismo resuena profundamente dentro del contexto actual donde muchos sienten presión por mostrar vulnerabilidad frente a una fachada idealizada.
El tono emocional oscila entre romanticismo edulcorado e inquietud genuina. Utilizando un estilo narrativo psicológico e íntimo, Sumney presenta sus luchas internas desde una narrativa primera persona que conecta al oyente directamente con sus sentimientos más íntimos. Es fácil ver cómo se siente atrapado pero también atraído hacia esta brillante “confección”, simbolizando quizás los placeres fugaces de las conexiones modernas.
En términos contextuales y culturales, ‘I Like It’ se sitúa en un paisaje musical contemporáneo caracterizado por su sensibilidad diversa y experimentación sonora. Sumney ha sido conocido por abrazar temas profundos relacionados tanto con identidad como relación social; así pues este sencillo refuerza esos aspectos al brindar situaciones reales resonando con muchos adultos jóvenes hoy.
Si consideramos obras anteriores del artista o comparaciones con otros contemporáneos como Frank Ocean o Sufjan Stevens —quienes igualmente han explorado emociones complejas— podemos observar que existe continuidad temática en cuestionar las normas afectivas o sociales bajo estructuras poco convencionales.
Finalmente, “I Like It” no solo juega con nuestras expectativas sobre el romance moderno sino también aborda temas más amplios sobre lo efímero e incierto del deseo humano —una meditación honesta sobre cuán contrario puede llegar a ser lo dulce cuando se convierte en algo abrumador.
Con esta pieza musical sumamente reflexiónal y rica en simbolismo emocional, Sumney deja claro que los entresijos del afecto son tan deliciosos como desgarradores; demostrando así su maestría tanto lírica como musical para capturar esas contradicciones inherentes a la experiencia humana.