La canción “La Besé” de Noche de Brujas, perteneciente a su sencillo homónimo, se inscribe en el género del reggaetón con tintes de cumbiatón. La letra narra la experiencia casi mágica y efímera de un encuentro nocturno cargado de pasión y deseo, y refleja la típica sensación post-evento donde queda un vacío emocional y sentimental al no poder contactar nuevamente con esa persona que dejó una impresión tan marcada.
Desde el inicio, la canción se sumerge en el relato de una noche intensa: “Te llevaste todo / En una noche llena de ilusión / Me dejaste solo / Y enamoraste mi corazón”. Aquí se evidencia cómo una sola noche puede transformar la vida del protagonista, que pasa de vivir en estado de normalidad a sentirse completamente cautivado por alguien cuya memoria ahora domina sus pensamientos.
El estribillo “Anoche la besé / Pero no tengo su número / Y yo la quiero ver” transmite la desesperación del protagonista al no tener medios para retomar contacto con esta mujer misteriosa. El empleo repetitivo del verbo "ver" subraya un deseo ferviente. Esta repetición también evoca cierta frustración ella que no deja ser localizable pese a los sentimientos intensos provocados.
La dualidad entre lo físico y lo emocional es plenamente visible: “Dulce fragancia / Que se desprende de tus labios / Tu extravagancia / Para mí es necesario”. Esto sugiere que las sensaciones físicas experimentadas durante esa noche tienen un peso significativo. La dulzura del recuerdo persiste en él como si fuera necesario para sobrevivir día a día.
Conjugando lujuria con emociones más profundas, el verso “Todavía en mi cama queda su olor / Fue una noche de esas de lujuria, pasión y sudor”, nos transporta al desenfreno típico del amor fugaz. No obstante, también resalta una parte irónica cuando dice: “Desperté y no estaba, no sé ni cómo se llamaba”, mostrando así una ironía casi melancólica ante lo absurdo pero recurrente en estos encuentros fortuitos en los que uno conoce poco o nada sobre su pareja corta pero intensa.
Los elementos narrativos son pictóricos: desde "me subí en su coche", pasando por retirar el "broche", hasta manejar errático bajo los efectos combinados del whisky con agua de coco; todos éstos transportan directamente al oyente dentro bien tejida historia-viva visión pálpito cotidiano vida urbana moderna –donde estos encuentros intensos están lejos pero dejan marcas duraderas-.
Interesante observar cómo utiliza imágenes universales comunes tales como 'el olor perfumado columna vertebral peores mejores pasiones–que finalmente devienen desesperación personal–cabalgándose mismo círculos viciosamente angustiante obsesión'.
Los versos finales expresan esperanza futura combinándola inquietudes presentes: 'Si te encuentro quiero demostrarte mi talento...” indicando aún frente tormentoso infortunio existencias frágiles velozmente desenlazadas neutro-más deseando rectificar situación convencido potencialidad mantener algo mucho significativo .
Al comparar esta obra otras producciones Noche Brujas encontramos presencia similar temáticas recorridos similares resonancias interpretación contemporánea fenómeno sentimiento-esmas hacia placeres instantáneos efemérides captur* sobremanera nuestro actual escenario sociocultural-digital globalizado conectado virtualmente fisicidades excesivamente atomizadas románticamente temporalizas
“La Besé” encapsula nostálgico tributo momento emotivo genuino nacido espontaneidad premeditada ninguna complicación evidenciable relaciones modernas quizás mas complejas perduren veamos escuchemos dentro filosofía carpe diem evidenciado belleza extraña –luminosamente placer- efímero inexplicable tender calar hondo inmersas realidades contradictorias mantengámonos búsquedas asertos constantes polo signo alguno signos desplazamiento reciprocidad pueda encontrar defina contemple ansias permanencia continuada sigamos cultivando espiritualmente apertura sistemática nex usable flechazo reencontrarse...