La canción "Dieta" de Noreh se presenta como un fragmento íntimo y nostálgico que recupera sensaciones de deseo y pérdida. En esta pieza, el protagonista evoca una relación pasada, recordando momentos de pasión y complicidad, pero también la ausencia que ha dejado la persona amada en su vida.
A través de la letra, el protagonista inicia con un tono melancólico: expresa cuánto tiempo ha pasado desde que esa persona especial estuvo a su lado. La mención de que fue él quien hizo sentir a la otra persona deseada completa añade un matiz de orgullo pero también un toque de tristeza, ya que ahora siente que ese deseo se ha disipado, compara esta experiencia con una dieta alimentaria, insinuando que ambos han restringido algo esencial para ellos: su conexión emocional y física.
El uso de metáforas relacionadas con la comida a lo largo de la canción sirve para ilustrar cuán nutritiva era su relación. Las referencias al desayuno, almuerzo y cena reflejan no solo el ritmo cotidiano compartido sino también cómo esas experiencias alimentaban su amor. Sin embargo, el contraste entre los buenos recuerdos y las “cosas malas” resalta una lucha interna; parece haber nostalgia por los momentos placenteros, mientras que las “malas” son relegadas al olvido. Este juego entre lo bueno y lo malo es representativo del dilema humano respecto a aferrarse o dejar ir.
Cuando el protagonista se refiere a la última vez que vieron juntos en su cama, hay un giro apasionado en sus palabras. Describe cómo ese encuentro aún logra provocarle ciertos deseos latentes. Desmitifica así el acto físico al añadirle un componente emocional denso; esto implica que aún no está dispuesto a cerrar completamente esa puerta del pasado. La repetición en la estructura del estribillo enfatiza la necesidad inminente de recuperar esos momentos perdidos, casi pidiendo a gritos una segunda oportunidad para revivir aquellas emociones intensas.
El tono emocional fluctúa entre la añoranza y el anhelo. La repetición de preguntas retóricas como "Por qué nos dejamos ir?" muestra vulnerabilidad; pone sobre la mesa las dudas inherentes a cualquier ruptura amorosa. Se podría decir que el protagonista busca respuestas no solo hacia su expareja sino también dentro de sí mismo. Este viaje introspectivo está cargado de ironía al reconocer que nada le llena desde entonces: aquel amor sigue siendo un aspecto vital en su vida.
En cuanto a la estructura musical presentada por Noreh, esta fusiona ritmos contemporáneos con flamencos suaves en línea con otras obras del artista sin perder autenticidad ni frescura. Esto proporciona al oyente no solo un deleite auditivo sino también emocional al conectar profundamente con las letras.
"Dieta" es más que una mera referencia a comida; se convierte en una rica alegoría sobre relaciones pasadas donde cada plato representa memorias significativas compartidas entre dos personas enamoradas. A medida que avanza el tema central —el recuerdo— parece destacar aspectos culturales donde estas emociones paradójicamente pueden ser contagiosas: muchos sienten empatía hacia situaciones similares gracias a costumbres arraigadas en sus propias vivencias amorosas.
Finalmente, este viaje revela más allá del propio anhelo personal del protagonista; habla universalmente sobre cómo seguimos conectados incluso cuando estamos distanciados físicamente. Esta representación poética diseñada por Noreh provoca reflexiones sobre reconciliaciones futuras potenciales y nos recuerda lo difícil pero hermoso del proceso humano relacionado con el amor perdido.