La canción "Una rosa es una rosa" de Pastora Soler, en colaboración con Raphael, es una pieza musical que navega por los vaivenes del amor y el desamor, adornada con metáforas ricas y un tono emocional profundo. Este tema se encuentra ampliamente recogido en el álbum "20", lanzado en diciembre de 2014. Con su estilo característico que fusiona la balada y el pop, la interpretación de Soler junto a la poderosa voz de Raphael añade una dimensión formidable a la letra.
Desde el principio, se establece un conflicto entre el amor como fuente de felicidad y a la vez de sufrimiento. El protagonista comienza revelando su locura provocada por una mujer, quien es tanto su salvación como su perdición. Esta dualidad está presente en varias ocasiones a lo largo de la canción: "No puedo vivir sin ella / Pero con ella tampoco". La lucha interna del protagonista refleja un sentimiento universal; muchas personas han estado atrapadas en relaciones que les aportan alegría pero también dolor.
A medida que avanza la letra, se ilustran imágenes vívidas mediante la alegoría de la rosa. La rosa simboliza al ser amado, hermoso pero lleno de espinas que pueden hacer daño. Cuando el protagonista intenta cortar "la flor más tierna del rosal", espera amor sin complicaciones, pero rápidamente descubre que el amor puede herir y dejar cicatrices emocionales. Esta ironía se hace evidente cuando dice: "Que una rosa es una rosa / Es una rosa", sugiriendo que no importa cuán bello pueda parecer algo —en este caso, el amor— siempre existe un lado oscuro que hay que enfrentar.
La vulnerabilidad del protagonista crece aún más cuando menciona las llagas en su piel causadas por las espinas. Aquí radica uno de los mensajes más potentes: amar implica sufrimiento; cada punzón trae consigo experiencias dolorosas pero necesarias para entender plenamente lo que significa tener sentimientos profundos por alguien. A veces, esa misma persona tiene el poder curar esas heridas emocionales: “Y con sus pétalos me las curó mimosa”. Sin embargo, también hay reconocimiento del ciclo infinito entre placer y dolor: “Porque amar es el empiece / De la palabra amargura”.
La emotividad en dicha colaboración entre Soler y Raphael no solo resuena con quienes han experimentado amores complejos sino que también crea un espacio catártico donde los oyentes pueden reflexionar sobre sus propias vivencias románticas. La entrega vocal de ambos artistas ofrece un espectáculo cargado de intensidad emocional; los matices y cambios dinámicos en sus interpretaciones reflejan perfectamente las oscilaciones del corazón cuando se enamora.
Si bien cada verso parece hablar directamente al oyente, hay capas subyacentes relacionadas con cómo nuestras percepciones sobre las relaciones pueden cambiar con el tiempo y las experiencias acumulan sabiduría ante corazones rotos. Este mensaje observa críticamente cómo muchas veces nos aferramos a idealizaciones románticas sin aceptar lo complicado e imperfecto que puede ser vivir esos sentimientos intensamente.
En conclusión, "Una rosa es una rosa" encierra dentro de su lírica juegos simbólicos sobre el amor en toda su plenitud: hermoso pero dañino. Pastora Soler y Raphael unen sus voces para expresar este dilema humano ancestral con delicadeza poética, reflejando así no solo sus talentos individuales sino también celebrando la complejidad del amor desde una perspectiva introspectiva e íntima. La canción invita a escuchar más allá de lo superficial y encontrar resonancia con los propios altibajos emocionales inherentes al acto de amar.