La pieza musical "Ni Tengo Ni Necesito", interpretada por Yeison Jiménez, se integra en el álbum "Quinto Elemento (Deluxe)", lanzado el 26 de marzo de 2021. Este tema encuentra su lugar dentro del género de música popular colombiana, donde Jiménez destaca por su estilo auténtico y desenfadado. A través de sus letras, se desarrolla una narrativa que trasciende lo material y privilegia la sinceridad y la autenticidad.
El significado de esta canción radica en la crítica hacia la superficialidad y el materialismo que a menudo caracterizan las interacciones sociales. Desde el inicio, con la frase "Oiga, señor, a mí no me hable de dinero", el protagonista establece su postura frente a aquellos que creen que el valor personal está atado a las posesiones materiales. La letra revela un profundo sentido de autonomía y libertad, describiendo cómo ha llegado a vivir "muy bueno sin picármelas de rico". Esta afirmación refleja un rechazo a las normas sociales que asocian el éxito con bienes materiales, abogando por un estilo de vida más genuino.
En este sentido, los motivos recurrentes en la canción giran en torno a la experiencia vivida como fuente de sabiduría. Al afirmarse como "graduado en la experiencia de la vida", el protagonista se presenta como alguien que valora lo vivido por encima de lo poseído. Este posicionamiento también expone una ironía: mientras otros buscan acumular riqueza y estatus social, él es consciente del valor intrínseco del trabajo duro detrás de cada elemento que posee.
La historia detrás del relato está repleta de ironías sobre cómo perciben los demás al protagonista. Su actitud "sincera" le ha permitido distanciarse del tipo de personas que considera presumidas; estas son aquellas más interesadas en aparentar que en ser genuinas. La repetición del sentido común respecto al sonido vacío de una carreta subraya cómo muchas personas llevan vidas superficiales llenas de ruido pero carentes de contenido real.
El tono emocional es fuerte y directo; hay desdén hacia quienes mienten o pretenden ser lo que no son. El uso del primer plano —la voz directa y personal— permite al oyente empatizar con su frustración ante un mundo superficial. La intensidad con la que manifiesta estos sentimientos crea un vínculo cercano entre el artista y su audiencia, reflejando una realidad con la cual muchos pueden identificarse.
A nivel cultural, esta canción puede interpretarse como un eco del sentimiento generalizado contra las presiones sociales contemporáneas en Colombia y América Latina: uno busca ser feliz sin dejarse llevar por expectativas externas ni competir por estatus social o riqueza material. Jiménez apela a la comunidad desde un lugar auténtico porque sus historias podrían resonar con aquellos igualmente cansados del afán superficial.
En cuanto al impacto, "Ni Tengo Ni Necesito" ha encontrado aceptación entre los fanáticos no solo por su melodía pegajosa sino también por este mensaje positivo convivencial; es refrescante escuchar a alguien hablar abiertamente sobre los desafíos relacionados con las apariencias tal como lo hace Yeison Jiménez.
La profundidad emocional presente en cada verso destaca conexiones humanas sinceras, recordando así que el verdadero valor radica más bien en nuestras experiencias compartidas y verdades propias que en cualquier objeto o apariencia externa. Esto convierte a "Ni Tengo Ni Necesito" no solo en una declaración acerca del desapego materialista sino también en un himno celebratorio hacia aquellos dispuestos a abrazar su verdad interior sin miedo al juicio ajeno.