La letra de la canción "Yo nunca vi televisión" del grupo musical 31 minutos es una reflexión irónica sobre los efectos de la televisión en la vida de las personas. La canción comienza con un tono ligero y humorístico, donde el narrador expresa que nunca vio televisión porque la consideraba aburrida. En cambio, prefería estudiar y leer. Sin embargo, su padre, quien trabaja vendiendo televisores, le regala uno.
A partir de ese momento, el narrador descubre un mundo nuevo y fácil a través de la pantalla del televisor. Se sumerge en programas que le hacen sentir acompañado y entretenido, olvidando la necesidad de amigos reales para sentirse amado. A medida que pasa el tiempo, el narrador experimenta cambios físicos y emocionales negativos debido a su excesivo consumo de televisión: engorda, se descuida y se alimenta mal.
La canción toma un giro inesperado cuando el televisor explota repentinamente. Este acontecimiento marca un punto de inflexión en la vida del narrador, quien se da cuenta de que ha estado viviendo en un mundo ficticio creado por la pantalla y decide deshacerse del televisor. Al hacerlo, redescubre su imaginación y encuentra la felicidad en las cosas simples de la vida, como creer en el amor.
El coro repetitivo con sonidos onomatopéyicos como "Tanganiquiquiqui Tanganananananana" agrega un toque juguetón y rítmico a la canción, resaltando su carácter lúdico. Estos elementos musicales contribuyen a crear una atmósfera surrealista que refuerza el mensaje crítico sobre el impacto negativo de la televisión en nuestra percepción del mundo.
"Yo nunca vi televisión" es una canción que invita a reflexionar sobre cómo el consumo excesivo de medios puede distorsionar nuestra realidad e influir en nuestra forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. A través del humor y la ironía, 31 minutos nos recuerda la importancia de mantener un equilibrio entre lo virtual y lo real para no perder nuestro contacto con lo auténtico.
Sin embargo, al finalizar la canción con sonidos caóticos como "Top top top", parece sugerir que incluso al intentar escapar de los efectos negativos de la televisión, seguimos expuestos a otras formas de distracción o influencia externa que pueden afectar nuestra percepción del mundo.
En conclusión, "Yo nunca vi televisión" es una canción divertida pero cargada de significado sobre los peligros del exceso de media y cómo puede impactar en nuestra visión del amor verdadero y en nuestra conexión con nuestro yo interior. La combinación entre letras ingeniosas y ritmos pegadizos hace que esta canción sea tanto entretenida como reflexiva para sus oyentes.