La canción "Los aviones" interpretada por Andrés Calamaro es una pieza musical que destaca por su melancolía y deseo de mantener viva una relación. A través de la letra, el cantautor argentino expresa sus sentimientos de nostalgia y apego hacia una persona amada, evidenciando la dificultad de aceptar que todo puede tener un final.
En las primeras estrofas, Calamaro menciona la transición del día a la noche, simbolizando quizás el paso del tiempo y el cambio constante en las relaciones. La imagen del cigarro mojado refleja lo que queda después de consumirse, sugiriendo una sensación de vacío o finalización. El deseo de dormir y soñar con esa persona especial mientras los aviones pasan por fuera sugiere un anhelo por escapar de la realidad y refugiarse en un mundo onírico donde todo sigue intacto.
El repetitivo estribillo "No quiero que se termine, no quiero que me abandones" revela miedo al abandono y al final de la conexión emocional con esa persona importante. La declaración "Me olvidé de avisar / No te voy a llamar / Ni una sola vez en cuatro días" parece ser un intento por demostrar autonomía y despreocupación ante la otra persona, pero al mismo tiempo revela una contradicción entre querer mantener distancia y necesitar su presencia.
La canción transmite una dualidad entre el deseo sincero de continuar con esa relación y el temor a enfrentar sus propias emociones. La expresión de hacer "cualquier cosa que me digas" muestra disposición a ceder y adaptarse a los deseos del otro para evitar perderlo, lo cual denota cierta vulnerabilidad emocional.
En cuanto a comparaciones con otras obras del artista, este tipo de letras melancólicas sobre amor perdido o relaciones complicadas son recurrentes en la discografía de Andrés Calamaro. Su estilo poético y lírico ha sido distintivo a lo largo de su carrera, atrayendo a seguidores por sus letras profundas e introspectivas.
En resumen, "Los aviones" es una canción que encapsula sentimientos universales como la nostalgia, el temor al abandono y el anhelo perpetuo dentro de una relación. Andrés Calamaro logra transmitir estas emociones con sutileza en su voz e interpretación, creando una experiencia auditiva íntima y reflexiva para los oyentes.