La canción "After Hours" de Buitres, lanzada el 16 de diciembre de 2011, encarna una profunda reflexión sobre el desamor y los estragos emocionales que este puede acarrear. A través de sus letras, el protagonista manifiesta un deseo apremiante de desprenderse no solo de la persona amada sino también del dolor que su ausencia conlleva. Letra tras letra, se despliega una narrativa que va más allá del simple sufrimiento romántico; es un examen doloroso y visceral de la sanación y la lucha interna.
Desde la primera estrofa, el protagonista deja claro su deseo de evitar involucramientos emocionales: "No quiero tu nombre sentir". Esta cláusula establecida con firmeza refleja un estado anímico en el cual las conexiones humanas se han convertido en fuente de angustia. La metáfora del "trapecio y sin red" alude a una exposición vulnerable ante lo desconocido, donde cualquier intento por aferrarse a algo o alguien puede resultar en una caída devastadora. Aquí se inicia un diálogo interno entre la necesidad humana de amor y el temor a ser herido nuevamente.
Las siguientes líneas ofrecen un desglose íntimo y sombrío del estado emocional del protagonista: "rejunto los huesos sin mi / y saco a pasear el dolor". Estas imágenes evocan no solo la soledad sino también una especie de despojo personal donde ya no hay espacio para la esperanza. La remarcada metáfora sobre los "huesos" denota fragilidad; así como los huesos son estructuras básicas del cuerpo humano, esto apunta a cómo las experiencias vécidas han despojado al protagonista hasta su esencia más básica.
En medio del luto emocional, encontramos otra dimensión: "Los charcos se ríen". Esta ironía mezcla melancolía con observaciones crueles acerca del entorno. Los charcos —símbolos del mal tiempo— parecen mofarse de su infortunio, reflejando un mundo ajeno que avanza mientras él queda estancado en su propio sufrimiento. De igual forma, menciona "camino la cuadra que muere en el mar", sugiriendo un recorrido sin rumbo claro hacia lo inevitable. Se evidencia así la desesperanza ante un futuro incierto, encapsulado por elementos naturales que amplifican su tormento interior.
El coro regresa hacia esa negativa categórica hacia cualquier noticia o recuerdo de esa persona amada: “no quiero saber cómo estás”. Esta repetición intensifica el conflicto interior; aunque existe una lucha constante entre dejarlas ir y anhelar lo perdido, también hay aceptación gradual. Aquí encontramos matices emotivos donde se manifiestan tanto rechazo como resignación ante lo innegable.
Finalmente, las líneas finales exhiben una sensación retadora frente al pasado: “Y cuando amanece esquivo tu espectro”. Este amanecer parece representar no sólo un nuevo día sino también nuevas oportunidades para huir del dolor representado por especímenes fantasmas de recuerdos persisentes. El uso de “esquivo” define proactividad frente a las emociones paralizantes; no obstante, asimila cómo cada día representa otra batalla contra esos miedos acechantes relacionados con lo que fue.
La obra musical refleja así esta compleja odisea emocional utilizando imágenes vívidas que crean resonancia inmediata en aquellos que han atravesado experiencias similares. El tono nostálgico y melancólico profundamente arraigado crea una atmósfera particular; es imposible no sentirse conectado con esa lucha interna expuesta pulcramente en cada verso.
"After Hours", más allá de ser solo otra expresión musical dentro del repertorio uruguayo contemporáneo, establece puentes entre diversas experiencias universales acerca del amor perdido y sus traumas asociados. La valiente honestidad desde primera persona convierte esta pieza en un testimonio significativo donde el arte encuentra siempre maneras poderosas para explorar lo humano desde sus múltiples facetas.