La canción "Achados e Perdidos", del talentoso artista E. Custódio y con la colaboración de Rashid, se encuadra dentro de un estilo que fusiona la música rap con el hip hop brasileño, aportando una sensibilidad lírica profunda que toca temas universales como el amor, la ausencia y la búsqueda de significado en momentos de soledad. Publicada el 4 de diciembre de 2020, esta obra resuena fuertemente en un contexto cultural marcado por introspecciones sobre las relaciones interpersonales y el anhelo emocional.
Desde su inicio, la letra expone un deseo explícito por encontrar una pieza clave que complemente la vida del protagonista: "Eu queria um... Para substituir essa palavra de quatro letras". Este fragmento sugiere una lucha interna donde hay una palabra no dicha que representa sentimientos intensos, posiblemente el amor, pero minimizada a través del silencio. El uso repetido de "quatro letras" no solo insinúa al amor sino también refleja cómo este concepto tan común puede volverse pesado cuando se enfrenta a la realidad del silencio.
La historia detrás de estas líneas parece girar en torno a un momento reflexivo en el que el protagonista se encuentra sentado en su hogar, planteándose cuestiones existenciales. Esta contemplación es descrita como un acto íntimo: "Sozinho o pensamento dança em paz". Aquí, el protagonista logra encontrar una conexión consigo mismo a pesar del vacío emocional predominante. La sensación de paz persiste inicialmente, aunque subyacente está la necesidad constante de algo más profundo.
En otro verso clave aparece: "Poderia ser amor / Mas houve silêncio", donde se vislumbra no solo la añoranza por lo que pudo haber sido sino también una aceptación cruda y melancólica de lo que realmente es —la ausencia. Esta dualidad entre deseo y desilusión crea una tensión contundente entre los versículos; así, evoca compasión hacia situaciones donde los sentimientos quedan atrapados sin poder ser comunicados.
A lo largo del tema emerge un claro vínculo emocional puesto en evidencia al mencionar “achados e perdidos”, sugiriendo momentos significativos encontrados pero también perdidos. Esto puede interpretarse como una metáfora sobre las experiencias vividas; algunas memorias sonoro luminosas mientras otras quedan reprimidas por no haberse materializado en un amor recíproco o en encuentros genuinos que añaden riqueza a nuestras vidas.
El tono emocional oscila entre la melancolía y cierta esperanza dulcificada hacia el final con "Fiquei leve", representando quizás una liberación momentánea ante tanto peso simbólico cargado anteriormente en torno al silencio y a esa palabra ausente. La estructura repetitiva tiene efecto casi catártico para quienes escuchamos—invita a querer profundizar cada vez más tomando conciencia de nuestra propia historia personal frente al amor y sus desencuentros.
Además, situando esta canción dentro del contexto más amplio del hip hop brasileño contemporáneo, E. Custódio continúa la rica tradición artística de trasladar relatos honestos sobre vivencias personales hacia los oyentes; su colaboración con Rashid refuerza esta conexión evidente ya que ambos artistas están comprometidos en transmitir mensajes claros desde sus propias perspectivas emocionales.
"Achados e Perdidos" contiene elementos sonoros muy característicos homeopáticos para aquellos familiarizados con las corrientes actuales: beats introspectivos acompañan rimas profundas latentes suficientes para saborear cada línea y detenidamente reflexionar sobre ellas posterior a su audición.
Así concluye este viaje musical; uno donde encontramos facetas personales escritas simplemente pero ricas en significado—valiosas para quien busca entenderse mejor dentro del vasto espectro humano que todos compartimos por derecho propio.