La canción "No vayas a llorar" de El retrucho ofrece una visión entrañable, cómica y un tanto grotesca de una situación amorosa conflictiva. En su letra, se plantea una narrativa cargada de metáforas culinarias y giros irónicos que evocan a la vez humor y sarcasmo.
En primera instancia, la canción parece describir un episodio de infidelidad desde una perspectiva algo burda y desenfadada. El protagonista advierte a su pareja que no lo busque porque el desenlace será doloroso para ella. La elección del carnicero y el choripán como figuras centrales simboliza cierto costumbrismo argentino, donde el choripán es un ícono gastronómico popular.
El primer estribillo aclara que el protagonista ha decidido irse con el carnicero para “probar su choripán”. Esta aparentemente inofensiva actividad culinaria se convierte en una metáfora explícita de engaño sexual. La repetición constante del verso “me fui con el carnicero a comerle el choripán” refuerza esta idea, presentando la infidelidad bajo una luz casi paródica.
Luego, se presenta al personaje José, quien le muestra “su tripa gorda”, otra alegoría claramente sexual que refleja vulgaridad y humor negro. La letra aquí pretende impactar por su desfachatez e irreverencia mientras mantiene un tono coloquial y despreocupado. Al hablar sobre cómo “la nalga me partió en dos”, combina nuevamente la comida con insinuaciones sexuales, subrayando la naturaleza cruda del relato.
En términos de mensajes ocultos o ironía, hay una declaración cínica sobre las relaciones amorosas modernas: a través del lenguaje picante y las acciones indecorosas del protagonista se comunica una resignación disfrazada de humor frente al compromiso romántico. Estrofas como "si no pensaba fijo te despechaba" dejan entrever un malestar irracional suavizado por risotadas socarronas, cuestionando así la sinceridad detrás del cariño expresado.
Observar los cambios emocionales repentinos en frases como “tus cambios me hacen feliz” introduce otra capa más compleja a la trama: Puede ser que pese al engaño descarado aún exista afecto? Pareciera que sí, pero desde un rincón oscuro e inmaduro donde lealtad no va necesariamente ligada al deseo.
Musicalmente hablando —aunque sin los detalles específicos sobre notas instrumentales utilizados— cabe intuir acompañamientos rítmicos simples con guitarras criollas dado el contexto folclórico parroquiano sugerido tanto líricamente cuanto culturalmente relacionada gastronomía popular mencionada varias veces (choripanes).
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