La letra de la canción "Me gusta la gente simple" interpretada por Facundo Cabral es un canto a la sencillez y humildad de las personas. A través de sus versos, se destaca el valor de aquellos que, a pesar de las adversidades, mantienen una actitud franca y honesta ante la vida.
La canción elogia a aquellas personas que provienen de hogares humildes pero poseen un corazón generoso y enriquecido. Se resalta la importancia del trabajo duro y sacrificado, representado por aquellos que sudan, se rompen las manos y arriesgan su vida para ayudar a sus seres queridos.
Facundo Cabral exalta a quienes valoran un vino como vino, un pan como pan, y son directos al llamar enemigo al enemigo. Se enfatiza la autenticidad y transparencia en las relaciones humanas sin intermediarios, así como el respeto mutuo e igualitario entre todos.
El cantautor argentino aprecia a los madrugadores, aquellos que realizan tareas cotidianas fundamentales para el funcionamiento de la sociedad sin esperar reconocimiento alguno. Se valora el esfuerzo constante por mejorar su entorno y contribuir al bienestar común. La mención de tallar un árbol para construir una guitarra simboliza la creatividad y el arte surgido del trabajo manual y dedicado.
A lo largo de la canción, se destaca la solidaridad, camaradería y valentía presentes en las personas simples, así como su capacidad para disfrutar las pequeñas cosas de la vida con facilidad. Se enfatiza también su inocencia en confiar en un cambio positivo futuro.
"Me gusta la gente simple" evoca admiración hacia los artesanos que crean objetos utilitarios con amor y dedicación, destacando cómo cada persona humilde tiene un rol vital en tejer una red colectiva interconectada.
Facundo Cabral rinde tributo a aquellos cuya labor muchas veces pasa desapercibida pero cuyo valor es incalculable en el entramado social. La canción invita a reflexionar sobre los verdaderos pilares invisibles que sostienen nuestra existencia diaria.
En resumen, "Me gusta la gente simple" es una oda a la sencillez, al trabajo honrado y al valor inmenso presente en aquellos que abrazan una vida modesta pero plena de significado. A través de esta composición musical, Facundo Cabral celebra la grandeza encerrada en lo cotidiano y corriente, recordándonos que son estas personas simples quienes nutren el alma colectiva con su entrega desinteresada e inquebrantable fortaleza emocional.
Es importante contextualizar esta canción dentro del legado musical y activismo social de Facundo Cabral como un defensor incansable de los derechos humanos y promotor del amor hacia todas las personas independientemente de su origen o condición socioeconómica.