La canción "Ni dioses ni monstruos" interpretada por Fangoria, perteneciente al álbum "Policromía", es una obra que aborda de manera profunda la temática de la identidad, la aceptación propia y el rechazo a convencionalismos impuestos. A lo largo de la letra, se puede apreciar un mensaje de empoderamiento personal y resistencia ante las normas establecidas.
El arquetipo de soledad descrito en la canción habla del sentimiento de estar solo incluso cuando se está rodeado de otros. La necesidad de complicidad con quienes nos ven como iguales refleja la búsqueda constante de conexiones auténticas en un mundo lleno de simulaciones y superficialidades. La decisión de preferir pecar de artificial, en lugar de mostrarse vulnerable, es una forma de protegerse ante una sociedad que juzga y estigmatiza.
La frase "Ni dioses ni monstruos" hace referencia a la idea de que ni los seres supremos ni los seres grotescos rigen nuestras vidas; somos dueños de nuestro destino y responsables de nuestras decisiones. La vida va más allá del simple acto de soñar o temer, tal como lo expresó Peter Pan al hablar sobre el fantástico lugar donde nunca se envejece.
La letra critica la homogeneidad impuesta en la sociedad, donde se espera que todos sigan un patrón establecido y disfracen su verdadera esencia. Se menciona cómo se anula lo diferente y se promueve una visión convencional que borra lo natural y auténtico en favor de una apariencia socialmente aceptable.
El verso sobre renunciar a la inocencia inicial y renegar de la ignorancia final invita a cuestionar todo aquello impuesto por tradiciones o creencias pasadas sin fundamentos sólidos. Defiende el pensamiento científico frente a las supersticiones religiosas e invita a detenerse antes las imposiciones dogmáticas.
En cuanto al contexto artístico, Fangoria, liderado por Alaska y Nacho Canut, ha sido conocido por su estilo vanguardista y transgresor en el ámbito musical español. Han explorado temas controvertidos con letras inteligentes y provocativas, desafiando constantemente las normas establecidas.
En resumen, "Ni dioses ni monstruos" es mucho más que una simple canción; es un himno a la individualidad, a romper cadenas impuestas por terceros y reivindicar nuestra propia voz. Invita a reflexionar sobre quiénes somos realmente detrás de las máscaras sociales que nos imponen e incita a abrazar nuestra autenticidad sin miedo al juicio externo.