La letra de la canción "La Luna de Rasquí" de Jorge Drexler es una exploración poética del poder y la influencia que la luna puede ejercer sobre nosotros. Desde el inicio, se establece una conexión íntima entre el protagonista y la luna, representada como la luna de Rasquí, un lugar mágico y especial. La luna se convierte en un confidente, en alguien que le habla directamente al cantante, proporcionándole consuelo y tranquilidad.
El verso "estás en arena santa" sugiere un espacio sagrado donde la tristeza o el dolor no pueden alcanzar al protagonista. Es como si la presencia protectora de la luna lo envolviera en un manto de serenidad y calma. A pesar de que la pena pueda estar presente en su vida ("La pena, que todo lo ve"), parece haber un refugio en la arena blanca iluminada por la luna.
La comparación con "Loco Juan Carabina" y las noches de San Fernando añade una capa más a la narrativa, insinuando tal vez cierta locura o desenfreno asociado con esas noches. La dualidad entre la paz de Rasquí y el caos implícito en las referencias anteriores crea un contraste interesante dentro de la canción.
En el coro, la repetición del verso "La luna me hablaba solo a mí" refuerza esa sensación de intimidad única entre el cantante y el astro nocturno. La imagen de tomarse de las manos con la luna e imaginar ser llevado por ella hacia los cantos del legendario Simón Díaz añade un toque romántico y nostálgico a la pieza.
Quizás se pueda interpretar que a través de esta conexión con la naturaleza, Jorge Drexler busca encontrar consuelo y significado en medio del caos y las tristezas cotidianas. La metáfora de mirar hacia arriba, hacia algo más grande e inmutable como la luna, puede ser una forma simbólica de buscar respuestas o guía en momentos difíciles.
En cuanto al género musical, Drexler es conocido por su estilo como cantautor, fusionando elementos folclóricos latinoamericanos con toques contemporáneos pop. Esta canción en particular muestra esa combinación única que caracteriza su obra.
"La Luna de Rasquí" es una pieza lírica cuidadosamente construida que invita a reflexionar sobre nuestra relación con lo divino, lo inexplicable y lo eterno a través del simbolismo lunar. En definitiva, es una oda agradecida a esa luz nocturna que nos guía incluso en los momentos más oscuros.