La canción "Sólo el vino" interpretada por Juan Perro, perteneciente al álbum "Cantares de vela", nos sumerge en una atmósfera melancólica y reflexiva a través de sus letras. El tema aborda el paso del tiempo, los recuerdos y las experiencias vividas, asociadas con la presencia reconfortante del vino como símbolo de nostalgia y consuelo.
En la primera estrofa, se describe una escena poética donde una barca se desliza suavemente por el río al atardecer. A medida que atraviesan la ciudad, quedan los bares iluminados a su paso, creando una imagen de calidez y tranquilidad. El corazón se calienta al igual que los rayos de sol reflejados en las vidrieras, marcando la añoranza por momentos pasados.
El vino se erige como protagonista en esta canción, representando no solo una bebida embriagadora, sino también un acompañante fiel en medio de despedidas y nostalgias. Se destaca cómo las palabras se ahogan mientras los ojos brillan con significado bajo la influencia del vino, sugiriendo un escape emocional a través de sus efectos embriagadores.
La metáfora del sol apagándose en la botella para dar lugar al nacimiento del pájaro delirio muestra un contraste entre la decadencia final y el renacimiento interno provocado por el vino. Este líquido provoca sensaciones ambiguas entre lo efímero y la renovación personal.
En estrofas posteriores, la canción profundiza en las emociones asociadas con amores pasados y días ya vividos intensamente. El vino actúa como testigo silencioso de esos encuentros clandestinos y secretos que parecen resistirse al olvido. Se enfatiza cómo solo el vino puede acariciar aquello oculto dentro de nosotros mismos, revelando un mañana incierto pero lleno de posibilidades.
Juan Perro plantea un dilema existencial en torno a la mortalidad humana y la búsqueda de consuelo ante el dolor. La idea de que solo el vino permanece como compañía inquebrantable frente a los embates del destino resuena a lo largo de toda la canción.
En conclusión, "Sólo el vino" es una oda a la melancolía y al poder evocador del vino como catalizador emocional. Juan Perro logra capturar con maestría las complejidades del alma humana a través de metáforas poéticas e introspectivas que invitan a reflexionar sobre nuestra propia relación con el pasado, las emociones y las decisiones que moldean nuestro presente. La canción nos sumerge en un viaje íntimo hacia lo más profundo de nuestros sentimientos más genuinos e íntimos.