La letra de la canción "El 28" de La Oreja de Van Gogh es una expresión melancólica sobre los recuerdos de un amor del pasado. A través de la metáfora del día 28 y el paso del tiempo, la canción evoca sentimientos nostálgicos y reflexivos. Comienza mencionando la impaciencia de esperar en vano a alguien que llega tarde, mientras la lluvia y el sol se mezclan simbólicamente en un día contrastante.
La protagonista se sumerge en sus pensamientos, recordando con detalle los momentos compartidos con su amor perdido. Cada recuerdo parece transportarla a un lugar donde el tiempo se detiene, reviviendo una noche especial donde el mundo exterior desaparece y solo importa la conexión entre ambos. Sin embargo, la realidad pronto regresa, separándola nuevamente del ser amado.
La repetición de versos como "donde guardo los momentos que no olvidé" subraya la importancia de preservar esos recuerdos especiales, aunque duela revivirlos. La letra sugiere que a pesar del paso del tiempo y las circunstancias cambiantes, ciertos momentos y emociones permanecen intactos en nuestro interior.
La incertidumbre aparece cuando la protagonista se cuestiona si su ex pareja también recuerda aquel café y si alguna vez volverán a encontrarse. Esta sensación de esperanza mezclada con resignación refleja la dualidad de los sentimientos encontrados en una historia pasada.
En resumen, "El 28" es una canción que explora la belleza y el dolor de recordar un amor perdido, proyectando una atmósfera melancólica pero agridulce. La melodía envolvente y emotiva complementa a la perfección las letras cargadas de nostalgia y vulnerabilidad, creando una experiencia musical conmovedora para quien escucha atentamente su mensaje oculto sobre dejar ir pero nunca olvidar.