La canción "Que Me Vaya" de Lyan, lanzada en 2019, se presenta como una exploración intensa sobre el estado mental del protagonista, quien siente la necesidad de escapar de la realidad. La letra nos introduce a un mundo onírico donde el protagonista está "atrapado en un sueño raro", lo que refleja una lucha interna entre el deseo de libertad y las ataduras impuestas por su entorno. Esta dualidad se ve acentuada por la metáfora recurrente del vuelo, que simboliza un anhelo profundo por alejarse de las preocupaciones del día a día.
Desde el comienzo, Lyan establece una atmósfera casi etérea al describir cómo se siente seguro mientras vuela lejos de la realidad. El uso del término "extraño" para referirse a su sensación añade una capa de complejidad emocional; no es solo que busque escapar, sino que también siente confusión acerca de su propia situación. Este aspecto ambivalente resuena profundamente con aquellos que han experimentado momentos en los que la vida parece abrumadora y buscar refugio en una fantasía se convierte en una opción atractiva.
A lo largo de la canción, emerge un lamento sobre los vínculos humanos y el amor superficial. Frases como "las mujeres ya no aman, solo buscan la lana" reflejan un desencanto hacia las relaciones contemporáneas, resaltando cómo muchos ahora priorizan intereses materiales sobre conexiones emocionales genuinas. Este comentado vacío emocional revela una crítica social implícita; mientras las cosas materiales ganan primacía en las dinámicas interpersonales, el protagonista opta por mantenerse al margen y adoptar una actitud despreocupada: "prefiero andar marihua'o". Aquí hay un juego irónico entre la búsqueda del bienestar personal y la renuncia a lo emocionalmente profundo.
El tono general es melancólico pero liberador al mismo tiempo. La perspectiva desde la cual se desarrolla esta narración es intimista: todo lo vivido y sentido surge directamente del interior del protagonista. Al rechazar toda forma de afecto romántico o atadura material, él refuerza su elección de cultivar una forma alternativa de felicidad a través de momentos transitorios e irresponsables. En este sentido, “Que Me Vaya” puede ser vista como un himno a quienes se sienten atrapados en sociedades donde parece haber más despersonalización y menos autenticidad en las relaciones.
También cabe destacar el estribillo repetitivo donde plantea querer continuar flotando sin preocuparse por el paso del tiempo ni por lo que ocurre a su alrededor: "que pasen diez años". Esto pone énfasis en el deseo desesperado por vivir momentáneamente y desconectarse del sufrimiento inherente a tener responsabilidades o amores fallidos. Una especie de resignación ante lo ineludible: mientras otros continúan luchando contra viento y marea, él prefiere fluir.
Culturalmente hablando, este single resuena con muchos jóvenes que buscan formas alternativas para lidiar con sus sentimientos y acciones presionadas por expectativas sociales. En muchas ocasiones estos flecos emocionales son canalizados mediante ritmos pegajosos como los del reggaetón; sin embargo, tras esa capa bailable existe contenido significativo que puede aportar reflexión.
La producción musical acompaña muy bien a estas reflexiones líricas: sonidos envolventes combinan perfectamente con beats marcantes típicos del género urbano actual. Con "Que Me Vaya", Lyan logra captar tanto ese deseo contemporáneo por liberarnos regularmente dentro del caos cotidiano como también resonar emotivamente con aquellos dispuestos a escuchar más allá del ritmo pegajoso.
En definitiva, esta pieza no solo refleja anhelos individuales profundos ante situaciones desalentadoras sino también toca fibras culturales actuales relacionadas con tendencias sociales mucho más arraigadas hoy en día. El uso inteligente del lenguaje junto al contexto sonoro ofrece un tejido rico para explorar cuestiones personales reveladoras e íntimas rodeadas constantemente dentro nuestro panorama exterior cambiante.