La letra de la canción "Levítico 20:9" de Mon Laferte es intensa y cargada de emociones. A través de metáforas y referencias religiosas, la artista explora temas como el dolor, el arrepentimiento y la búsqueda de redención. La referencia al versículo bíblico Levítico 20:9, que habla sobre los castigos a aquellos que maldigan a sus padres, establece un tono de culpabilidad y penitencia en la canción.
En la letra, se percibe una dualidad entre el deseo de causar daño y el sufrimiento por las consecuencias de esos actos. Mon Laferte expresa su dolor por haber hecho daño a alguien querido, reconociendo su propia herida interna y buscando clemencia o comprensión. Este conflicto emocional se refleja en fragmentos como "No sabes cuánto me duele hacerte daño / Yo he sufrido mucho más que tú".
La repetición de la palabra "mala" refuerza el sentimiento de culpa y autocondena que parece atormentar a la protagonista de la canción. Se observa una lucha interna entre aceptar la responsabilidad por sus acciones y encontrar una forma de redimirse ante lo divino o ante sí misma.
El uso del término "corazón maldito" sugiere una visión negativa de uno mismo, donde se asume una carga emocional pesada y se reconoce algún tipo de pecado o error cometido. La ambigüedad en torno al destinatario de las palabras (es ella misma? es otra persona?) aumenta la complejidad emocional del tema tratado.
En cuanto al álbum "AUTOPOIÉTICA", posiblemente este tema encaje dentro del concepto general del disco basado en reflexiones existenciales y personales. Es probable que Mon Laferte haya utilizado elementos religiosos para expresar sus conflictos internos e introspectivos.
Comparativamente, esta canción podría recordar a otros artistas latinoamericanos como Julieta Venegas o Natalia Lafourcade, quienes también exploran temáticas profundas a través de letras poéticas e introspectivas.
En resumen, "Levítico 20:9" es una canción emotiva que aborda sentimientos universales como el remordimiento, el perdón y la necesidad de buscar paz interior. A través del simbolismo religioso y un lenguaje poético, Mon Laferte logra transmitir intensidad emocional y complejidad en esta composición musical.