La canción "Mals Hàbits" interpretada por Pastora nos sumerge en una reflexión profunda sobre el cambio de hábitos y la evolución personal. La letra nos muestra a una persona que ha cambiado radicalmente su forma de vivir, dejando atrás aquellos comportamientos que antes le resultaban normales pero que ahora considera vulgares o poco atractivos. Se menciona la ausencia de humo en la sala, desorden y calma presentes, así como la renuncia a comprar ropa costosa, dando paso a una vida más sencilla pero llena de complicidad.
Esta nueva etapa se caracteriza por admitir los errores acumulados y mezclarse con la ciudad, reconociendo su propia vulnerabilidad al caer la noche. La protagonista experimenta un cambio en su perspectiva, valorando más la efervescencia y libertad que el tiempo le ofrece cuando está despierta. Es un himno a aceptar los cambios internos y fluir con las experiencias sin intentar controlarlo todo.
El verso "He canviat hàbits que odiava" destaca cómo incluso aquello que otrora despreciaba ahora forma parte de su identidad, guardándolos para sí misma en momentos de intimidad matutina. La canción transmite un mensaje de autenticidad y autoaceptación, enfatizando que estos nuevos hábitos no son para compartirse ni justificarse ante nadie más.
En cuanto al contexto cultural en el cuál fue lanzada esta canción en 2012, refleja una época de búsqueda individual y evolución personal entre los jóvenes y adultos jóvenes. El pop catalán fusionado con estas letras introspectivas da un giro interesante al panorama musical catalán, explorando temas cotidianos desde una perspectiva íntima.
La estructura musical de "Mals Hàbits" se sostiene principalmente en acordes melódicos acompañados por elementos pop característicos como sintetizadores sutiles. La voz de Pastora se adapta perfectamente al tono emotivo de la canción, transmitiendo cercanía y vulnerabilidad a través de sus interpretaciones.
En conclusión, "Mals Hàbits" es mucho más que una simple canción pop catalana; es un reflejo artístico del proceso humano de crecimiento y transformación personal. Pastora logra conectar con el público a través de letras honestas y melodías cautivadoras, convirtiendo esta canción en una oda a la aceptación propia y el disfrute del presente con todos sus altibajos.