La canción "Zamba de la junta" interpretada por Sergio Galleguillo y sus amigos es una obra que refleja con una rica profundidad la conexión emocional del protagonista con su lugar de origen. Publicada el 11 de diciembre de 2011, la pieza pertenece al género folclórico argentino y se erige como un homenaje a las tradiciones, costumbres y paisajes de la tierra natal del artista.
Desde el primer verso, hay un tono nostálgico que permea cada línea. La letra comienza haciendo referencia a un sol naciente que simboliza nuevos comienzos pero también evoca la lejanía de “la junta”, término que alude tanto a un lugar geográfico específico como a la comunidad y los vínculos más esenciales para el protagonista. Hay en este despertar cotidiano una celebración escondida, donde habitar el campo se torna casi en un ritual íntimo, resaltando una conexión profunda con la naturaleza que lo rodea.
A medida que avanza la letra, se añaden detalles vívidos sobre el entorno rural: terneros balando y tamberos ordeñando vacas forman parte del paisaje sonoro que invita a revivir memorias de infancia. Esta representación sencilla y directa ofrece una mirada cruda pero dulce de la vida en el campo, enfatizando cómo estos momentos sencillos se convierten en recuerdos entrañables. El protagonista así desea entablar una conversación sincera con su pasado, reflejando lo difícil que es olvidar las alegrías simples manifestadas a través de "sus divertidas corridas" o los "frutos tan exquisitos".
El tema recurrente es centrar la atención en cómo lo cotidiano tiene su propio poder evocador. La manera en que Galleguillo logra entrelazar imágenes del entorno –la luna brillando en noches serenas o los changos bañándose en el río– profundiza esta sensación melancólica pero festiva. Se presenta un contraste entre lo efímero del recuerdo y lo tangible del presente; el clima “sano” y “su sol” funcionan como metáforas no solo del medio ambiente físico sino también del calor humano que impera en estas interacciones comunitarias.
El tono emocional destaca momentos lúdicos típicos de una siesta calurosa, donde los jóvenes montan sus caballos hacia destinos festivos. La palabra “chinitear” evoca tradiciones locales ligadas al juego y danza, transmitiendo ese sentido colectivo tan arraigado entre generaciones. El espacio sonoro representado por las guitarras resonando desde un rancho cercano añade otra capa a esta atmosfera festiva; evoca una cultura vibrante donde música y baile son inseparables.
Es evidente que detrás de esta letra radica un fuerte deseo por revivir esos lazos comunitarios e identitarios; el uso constante de primera persona implica no solo un viaje físico hacia sus raíces sino también uno introspectivo donde cada rincón trae consigo historias dignas de ser recordadas compartidamente. A menudo, cuando miramos nuestro pasado podríamos sentir tristeza al extrañar esos días dorados; sin embargo, esa misma tristeza puede convertirse en celebración cada vez que recordamos aferrándonos a esas experiencias vividas.
En resumen, "Zamba de la junta" es mucho más que una simple composición folclórica: es una oda al arraigo cultural profundo mediante imágenes poéticas cargadas de emotividad. Sergio Galleguillo teje con su voz estas emociones universales recogiendo no solo su historia personal sino brindándola al espectador para contagiarlo con esa nostalgia amable capaz de hacer revivir momentos atesorados por muchos más.”