La canción "Sentimiento suicida", interpretada por Tati, nos sumerge en un profundo abismo de emociones y pensamientos oscuros. A través de sus letras, nos enfrentamos a la sensación abrumadora de escuchar el silencio que rodea a la mente, mientras se debate entre la vida y la muerte. La artista expresa cómo la fugaz presencia de la muerte le proporciona un momento de paz, pero enseguida siente su ausencia como una pérdida difícil de sobrellevar.
En el texto, se vislumbra un amor intenso y tortuoso, representado por frases como "mis palabras llevan tu nombre" o "mis ojos dibujan tu rostro", donde la obsesión y la dependencia hacia una persona específica parecen consumir al personaje narrativo. La comparación entre esta persona amada y otras que se le parecen muestra una idealización única e inalcanzable.
El tono sombrío se intensifica con la mención a una "Princesa cruel", a quien se le atribuye el poder de romper el sufrimiento del narrador/a pero que parece encontrar placer en verlo/a sufrir lentamente. Esta imagen cargada de resentimiento y desesperación añade capas de complejidad al conflicto emocional retratado en la canción.
La repetición del verso "No dejo de sentir, no dejo de amar" refuerza la idea del constante tormento emocional que experimenta el/la protagonista. Esta dualidad entre sentirse vivo/a mediante el amor y anhelar la liberación a través de la muerte crea un ambiente turbio y desgarrador en toda la pieza musical.
En cuanto a información adicional sobre la canción, lamentablemente no se dispone del año de publicación ni del álbum al cual pertenece. Sin embargo, se puede destacar que este tipo de temas melancólicos y autodestructivos son recurrentes en el repertorio musical actual, especialmente dentro del género emo o alternativo donde se exploran las heridas emocionales con una sinceridad impactante.
En resumen, "Sentimiento suicida" es mucho más que una simple canción triste; es un viaje introspectivo hacia los rincones más oscuros del alma humana, donde el amor y el dolor se entrelazan hasta perderse entre sí. Con metáforas poéticas y una melodía envolvente, Tati logra transmitir con maestría las complejidades del sufrimiento emocional.