"Suerte" es una canción del grupo Vaivencida que se insinúa en el territorio de las relaciones personales y emocionales a través de una letra cargada de significado y desilusión. La melodía, aunque no la desgranaremos aquí por falta de datos específicos, probablemente acompaña con acordes melancólicos para alinearse con la intensa emotividad que declama su voz principal.
La pieza arranca describiendo una relación; entender al otro fue inicialmente difícil: "Primero fue complicado... comprender que tus tragedias cogieran mis manos como teclas de un piano". Aquí, las tragedias ajenas se convierten en parte del propio ser, cada nota en blanco y negro es un reflejo de las excusas absorbidas. Esa imagen tan visual del piano sugiere una convivencia entre lo armónico y lo discordante, indicando una relación marcada por altos y bajos.
El cantante concluye que ahora todo está claro: "no se puede jugar sin tirar los dados". Esta metáfora alude a tomar riesgos en cualquier juego, especialmente en el amor. Y aunque aún haya pensamientos retorcidos acerca de cómo terminó ("que se pinchó nuestra pelota entre los dos tejados"), la claridad ha llegado demasiado tarde para enderezar el rumbo.
A mitad de la canción, aparece repetidamente la frase "qué más da", formalizando la resignación frente a lo inevitable. Esto revela un sentimiento abrumador debido a palabras no dichas: "se me amontona en el pecho lo que no me atrevo a decir". No poder expresar completamente los sentimientos deja al cantante sin salida emocional, cuyas consecuencias continúan desgarrando silenciosamente.
Después llega el interesante pasaje donde “de dos en dos, por el balcón” se tiran esas cosas gritadas silenciosamente (quizás objetos simbólicos o recuerdos). Es la imagen definitiva del desprendimiento físico necesario para aliviar cargas emocionales pesadas sin voz alguna que medie esos últimos momentos.
El estribillo simple y reiterativo "Suerte" refleja más tristeza e ironía que verdadera esperanza o deseo positivo. Es casi sarcástico—deseando suerte cuando ya no queda más remedio que marcharse.
Infundido también está el concepto de tiempo; desde no haber creído nunca en milagros hasta reprocharle al otro: “Te largaste tan despacio...”. Este cuestionamiento transmite tanto frustración como nostalgia por lo irreversible; añade peso sobre cada demora pasada.
Además usa imágenes muy vívidas asociadas con mareos ("se marearon las vueltas de este tiovivo") y desgaste emocional ("se fundieron mis ansias"). Estas imágenes logran capturar visualmente cómo esa relación acabó siendo agotadora e insostenible.
En conclusión, esta obra poética compuesta por Vaivencida expone intensamente quebrantos dentro del mundo intimista donde aquellos gritos mudos representan desesperités contenidas e innecesarias cargas compartidas solo superficialmente mientras subyace irónica resignación final hacia pretendidamente despidiéndose únicamente deseando 'suerte'.