La canción "Que canten los niños" de José Luis Perales, incluida en su álbum "Con El Paso del Tiempo", es una poderosa y conmovedora oda a la inocencia y la esperanza que representan los más pequeños. Publicada en una época en la que el mundo enfrentaba numerosos conflictos y crisis sociales, esta pieza musical se convierte en un himno que aboga por un futuro mejor y más lleno de paz. El género de esta obra se enmarca dentro de la balada pop, característico del estilo sensible y lírico del artista.
El protagonista de la canción plantea un mensaje claro: es fundamental escuchar las voces de los niños, quienes traen consigo un mensaje puro e inspirador. A través de sus letras, Perales pide que los más jóvenes alcen la voz para hacer eco de aquellos que no pueden hacerlo. Este llamado a la acción resuena con fuerza al ver cómo muchos niños alrededor del mundo son silenciados por el sufrimiento. La letra narra cómo cada canto tiene una razón profunda; ya sea por los que padecen hambre, por aquellos que quieren vivir sin temor o simplemente para soñar con un mundo más feliz.
El uso repetitivo del "yo canto" crea una estructura casi mantra, lo que otorga a cada frase un peso emocional significativo. Cada afirmación y deseo expuesto captura anhelos universales: el deseo de paz, recursos básicos como alimento y respeto por el medio ambiente. Es aquí donde se encuentra una ironía profunda: mientras los adultos a menudo postergan estas preocupaciones o pierden la capacidad de soñar, son los niños quienes nos recuerdan lo esencial y simple que debería ser el vivir en armonía.
La letra también revela temas recurrentes como el recogimiento comunitario frente al sufrimiento ajeno y la conexión entre generaciones. Los gritos por justicia social provienen no solo del dolor individual sino también colectivo; recogen las esperanzas de familias enteras sumidas en circunstancias adversas. De esta manera, Perales logra dar voz a todos esos jóvenes cuya dignidad ha sido menospreciada.
Emocionalmente, la canción evoca sentimientos tan extremos como la tristeza bélica y la esperanza redentora; el tono varía entre melancólico y esperanzado al mismo tiempo. El protagonismo asumido en primera persona lleva al oyente a conectar personalmente con el mensaje; parece buscar una complicidad íntima a medida que comparte su canto con quien quiera escucharlo.
"Que canten los niños" puede considerarse parte del legado socialde José Luis Perales como compositor comprometido con temas humanos profundos. Comparando esta obra con otras piezas suyas o incluso con composiciones contemporáneas sobre realidades sociales similares, se observa cómo este tipo de letras siempre permanecen vigentes, sirviendo como recordatorio constante sobre lo que verdaderamente importa: nuestro compromiso hacia los demás.
En el contexto cultural español de su lanzamiento, esta canción representa un grito sincero contra las injusticias presentes en nuestra sociedad actual; su impacto ha resonado más allá de generaciones pues apela tanto al recuerdo nostálgico como al deseo ferviente por cambios positivos. Por ello, "Que canten los niños" no solo es una hermosa composición musical sino también una reflexión profunda sobre nuestra responsabilidad hacia las nuevas generaciones.
Por último, es relevante señalar cómo esta melodía ha perdurado en el tiempo gracias a su emotivo contenido e inspiradora misión; así pues, se destaca a Perales no solo como un músico talentoso sino también como un portavoz efectivo hacia un cambio necesario mediante su arte.