La canción "Qué asco de todo" de Quevedo, lanzada en el álbum "Buenas Noches", es un espejo emocional que refleja la frustración y el desencanto que muchos jóvenes pueden sentir en su día a día. Con un toque desenfadado y una producción moderna que encaja con el estilo urbano actual, Quevedo utiliza la música para canalizar sus pensamientos sobre las decepciones cotidianas, el amor perdido y una sensación general de vacío.
En la letra, el protagonista se levanta con una actitud pesimista, símbolo del inicio de un nuevo día que no promete ser mejor que los anteriores. La repetición del estribillo —"Qué asco de todo"— se convierte en un mantra que enfatiza su descontento con la vida. Esta expresión no solo resuena como una simple declaración de fatiga ante las circunstancias, sino también como una observación crítica sobre lo efímero de las relaciones y experiencias tanto positivas como negativas.
El artista evoca diversos momentos personales a lo largo de la canción, desde recordar a una ex pareja hasta describir escenas banales pero significativas, como pasear al perro o intentar lucir bien para una foto. Estas pequeñas interacciones diarias son pintadas con un matiz melancólico; hay una atmósfera palpable de nostalgia cuando menciona ver a alguien feliz con otra persona. La ironía aquí radica en cómo los recuerdos más felices pueden transformarse rápidamente en elementos dolorosos del pasado.
A través de fragmentos muy visuales y personajes cotidianos ("Agarrada de otro man", por ejemplo), Quevedo exhibe su habilidad para relatar historias cercanas e íntimas. Las menciones a sus vecinos o al intento fallido por encontrar las llaves trasladan al oyente directamente a esos escenarios triviales donde los sentimientos profundos también existen. El tono es claro: hay frustración y hastío frente a las pequeñas tragedias que nos definen.
La canción también se sumerge en la soledad inherente al proceso creativo. Cuando Quevedo expresa cómo lo que siente no encontrará eco en las radiofórmulas comerciales, hace eco del constante combate entre autenticidad personal y aceptación social. Es un mensaje oculto subyacente: muchas veces nos vemos obligados a silenciar nuestra verdadera voz por miedo al rechazo o por evitar conflictos innecesarios.
Desde un punto de vista emocional, el análisis refleja dos temas centrales: la lucha interna contra las decepciones amorosas y la búsqueda incesante de conexión humana. El hecho de "escuchar música bajita pa' no hacer ruido" subraya el deseo del protagonista por introspección y tranquilidad en medio del caos externo; es casi un grito silencioso por entenderse a sí mismo ante un mundo indiferente.
La perspectiva desde la cual se narra —primera persona— ofrece una intimidad particular, permitiendo al oyente acercarse más fácilmente a las inquietudes del protagonista. En lugar de presentarse como un mero observador imparcial, Quevedo transforma sus vivencias personales en relatos universales donde muchos podrían verse reflejados.
Focalizándose en esta mezcla entre desilusión y autoconocimiento, "Qué asco de todo" abre múltiples vías para reflexionar sobre nuestra propia existencia y esas expectativas que muchas veces nos dejamos llevar sin cuestionarles. Y aunque superficialmente pueda parecer solo otra pieza musical más dentro del panorama urbano contemporáneo, profundizar en sus letras revela capas sucesivas cargadas tanto de ironía como sinceridad cruda; retratando así no solo lo absurdo del momento sino también aquello plenamente humano dentro del desgraciado arte del vivir.