La canción "SOLIPLAIA" de Enol, perteneciente al álbum "TUTTO PASSA", es una composición que ahonda en los sentimientos de desamor y la complejidad de las relaciones interpersonales. A través de su letra, el protagonista revela una lucha interna entre el deseo por la persona amada y el reconocimiento de que su relación puede no ser viable. La mezcla de emociones en esta obra conecta directamente con aquellos que han experimentado la pérdida o la imposibilidad del amor.
Desde el inicio, Enol establece un tono melancólico y reflexivo. El protagonista rememora momentos significativos compartidos con esa persona especial, contrastando la última noche juntos con todas las anteriores, como si cada recuerdo estuviera enmarcado en una nostalgia profunda. La expresión “aquí dormiste” sirve tanto como una evocación íntima como un recordatorio del desajuste emocional que siente: aunque esos momentos fueron valiosos, ya forman parte de un pasado irrecuperable.
La conexión emocional se intensifica cuando revela su admiración oculta detrás de un aparentemente simple "te quiero". Es aquí donde se despliega la ironía; a veces el amor verdadero reside en aspectos menos evidentes y más complejos. Al sentirse “un forastero en tus lugares favoritos”, se establece una separación palpable entre ellos, simbolizando que aunque físicamente puedan estar presentes, emocionalmente ya están distantes. Esta sensación de alienación resalta un tema central: la soledad que acompaña incluso a los momentos en pareja.
El protagonismo del dolor autoelegido se concretiza cuando acepta su decisión de marcharse porque sabe que él no sería quien diera ese paso decisivo: “tu nunca lo habrías hecho”. Este sentimiento deja ver una lucha interna llena de arrepentimiento, reflejando cómo a menudo las decisiones llevadas a cabo sin el consenso mutuo pueden generar consecuencias devastadoras. El reconocimiento del arrepentimiento inmediato subraya otro hilo conductor: nuestra naturaleza humana propensa al error y la dificultad para desligarnos completamente de aquellos a quienes hemos amado.
A lo largo de su mensaje hay mensajes ocultos sobre las expectativas en las relaciones. El protagonista entiende que quizás su decisión fue tomada sin considerar realmente lo que sentía la otra persona: “quizás debí consultártelo”. Expresa así una falta importante en comunicación dentro del vínculo sentimental; muchas veces pensamos saber lo mejor para ambos, pero ignoramos las desideratas del otro hasta es demasiado tarde.
El tono final ofrece un destello esperanzador entre tanta tristeza. La frase repetida “y te amaré” muestra que, aunque haya tomado distancia física y emocional, sus sentimientos persistirán por siempre marcando su vida. Este profundo anhelo no sólo es por quien ama sino también por los momentos sencillos compartidos “de quedar para no hacer nada”, sugiriendo que muchas veces lo simple es capaz de nutrir un amor genuino.
Enol destaca con este tema por crear un retrato honesto y vulnerable del amor fracasado, logrando resonar especialmente entre jóvenes adultos inmersos en experiencias similares. Culturalmente habla sobre el desencanto contemporáneo presente entre generaciones donde vínculos profundos son necesarios pero difíciles de mantener en nuestra vorágine diaria.
Esta canción puede compararse con otras obras dentro del repertorio indie español donde temas relacionados con el desamor son recurrentes; sin embargo, Enol logra aportar su toque personal mediante letras específicas e imágenes vívidas que evocan recuerdos universales pero profundamente personales.
"SOLIPLAIA" ofrece así una reflexión conmovedora acerca del amor perdido y nos invita a pensar sobre cómo construimos nuestras relaciones afectivas. Se trata no solo de recordar preciosos momentos pasados sino también reflexionar sobre cómo comunicarnos mejor para evitar futuros lamentos similares.