La canción "Born in Chicago" de Steve Hackett es una obra profundamente arraigada en la cultura del blues y el rock, lanzada en un álbum titulado "Blues with a Feeling". Su publicación en 2011, aunque tardía para el género, recupera la esencia de las vivencias del pasado y se presenta como un homenaje a las duras realidades que enfrentó su protagonista. La letra, marcada por la nostalgia y el retrato crudo de la vida en Chicago, refleja no solo una geografía sino también una experiencia generacional.
A través de sus versos, Hackett evoca un relato de crecimiento marcado por la pérdida y la resistencia. El protagonista inicia su historia con una afirmación contundente: "nací en Chicago", estableciendo así el contexto esencial para entender su vida. Desde aquí, se introduce la figura del padre quien le advierte sobre los desafíos que vendrán, sugiriendo que poseer una arma podría ser una forma de supervivencia en un entorno violento. Esta línea establece inmediatamente un tono sombrío e inquietante que se verá acentuado por las experiencias del protagonista.
A medida que avanza la canción, Hackett menciona a sus amigos que caen durante su adolescencia y juventud. La frase recurrente sobre cada amigo caído —“boy he got gold” o “he got bread”— implica distintas maneras de medir el éxito o la pérdida; mientras que algunos han encontrado fortuna tal vez a costa de sus vidas, otros acaban siendo víctimas del sistema. Este juego con las expectativas sobre lo que significa ‘tener éxito’ provoca una profunda reflexión sobre los valores sociales y culturales dentro de esos años formativos.
El uso del blues como fondo musical actúa casi como un personaje propio dentro de la narrativa. La música transmite dolor y resistencia al mismo tiempo; es este formato musical el elegido por Hackett para canalizar emociones intensas donde “el blues está bien cuando hay alguien que sigue jugando”. Aquí se pone énfasis en cómo la música puede ser tanto refugio como testigo mudo del sufrimiento colectivo.
La tónica emocional es melancólica y nostálgica; el protagonista evoca amistades perdidas con una tristeza palpable. Al decir “todos mis amigos están desapareciendo” subraya no solo la fragilidad de la vida sino también cómo los entornos difíciles influyen en nuestras relaciones personales. Parece haber una lucha constante entre seguir adelante o rendirse ante las adversidades.
Desde una perspectiva más amplia, este tema de pérdida resuena con las luchas contemporáneas por la supervivencia dentro de comunidades marginadas, haciendo eco no solo de experiencias individuales sino colectivas. Se podrían establecer paralelismos con otros artistas del género que han hablado sobre situaciones similares; sin embargo, Hackett aporta su propio matiz al mezclar elementos autobiográficos con influencias globales del blues traduciéndolos a nuevas generaciones.
"Born in Chicago" destaca no sólo por su contenido lírico profundo sino también por cómo logra capturar una época específica sin perder relevancia actual. En cuanto al impacto cultural desde su lanzamiento hasta hoy, es fácil ver cómo muchos jóvenes siguen encontrando consuelo e identificación en estas historias vividas por anteriores generaciones.
En conclusión, Steve Hackett nos regala con esta pieza un viaje retrospectivo lleno de ironías personales donde el suelo fértil del blues florece con historias dolorosas pero necesarias. Cada verso invita a reflexionar sobre quién somos y lo que heredamos mientras buscamos sentido entre nuestros propios relatos vitales llenos de desafíos constantes.