La canción "Fleshdunce" de Dead Kennedys, incluida en su álbum "Bedtime for Democracy", es una crítica feroz a la industria cultural y a cómo manipula y controla las mentes de las personas a través de la música y el entretenimiento. La letra expone cómo la industria del entretenimiento, representada como los "jefes del pensamiento de la industria mundial", moldea y controla la voluntad de las personas mediante fantasías pop inalcanzables que actúan como una distracción para hacer más llevadera la rutina diaria impuesta.
El tema aborda cómo se apropian de la cultura underground, despojándola de su esencia y vendiéndola de nuevo al público a un precio mayor, todo mientras se otorgan el crédito por haberla creado. Dead Kennedys critica el papel depredador que juegan los ejecutivos representados como "vampiros talentosos", quienes llegan a las ciudades para explotar, firmar contratos y exprimir a los artistas bajo sus propios términos.
La canción hace una denuncia clara sobre la pérdida de identidad personal que sufren las personas al ser manipuladas por esta maquinaria industrial. Se plantea cómo la industria del entretenimiento convierte a individuos reales en caricaturas sin voz propia, transformando sus pensamientos y semblantes hasta el punto en que ni siquiera se reconocen a sí mismos.
El término "fleshdance" sugiere una especie de baile macabro o ritual carnal que simboliza esta alienación y despojo de humanidad impulsado por la industria. La letra describe un ambiente distópico donde todos desean participar en este baile infernal impuesto por fuerzas externas sin cuestionar su propia libertad o individualidad.
En cuanto al contexto cultural en el que fue lanzada esta canción, debemos considerar que surgió en los años 80, una época marcada por un aumento significativo en la comercialización del arte y la música, donde muchas bandas punk buscaban rebelarse contra las grandes corporaciones y promover un mensaje subversivo y anti-establishment.
La estructura musical de "Fleshdunce" refleja su contenido agresivo e incisivo con ritmos rápidos propios del hardcore punk. Los instrumentos utilizados refuerzan esa sensación acelerada y desgarradora característica del género, con guitarras distorsionadas y baterías frenéticas que acompañan la rabia contenida en las letras.
En resumen, "Fleshdunce" es una crítica mordaz hacia cómo la industria del entretenimiento controla e instrumentaliza a las masas, alienando a los individuos para convertirlos en meros consumidores pasivos. Dead Kennedys utiliza su música como plataforma para cuestionar el sistema establecido y denunciar las prácticas explotadoras dentro de la industria cultural.